Varias personas intoxicadas en Santiago de Cuba por consumir pan con sal de nitro, según reportes

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Por Jorge Sotero

Santiago de Cuba.- Más de 50 personas fueron atendidas este lunes en el policlínico José Martí Pérez, en Santiago de Cuba, tras presentar dolor abdominal, náuseas, vómitos, diarreas y una sensación de calambres en la boca y las manos por consumir pan con sal de nitro, informó el periodista Yosmany Mayeta

Según la información divulgada por la Dirección General de Salud de Santiago de Cuba, fueron 52 los pacientes asistidos. Algunos presentaban signos de deshidratación ligera o moderada. Hasta el momento ninguno se encuentra grave ni crítico, aunque dos gestantes, tres menores de edad y 13 adultos fueron trasladados a instituciones hospitalarias para garantizarles un seguimiento más profundo.

De manera preliminar, las autoridades sanitarias relacionan el cuadro clínico con la ingestión de alimentos y aseguran que ya fue identificado el posible origen del incidente, aunque no lo especificaron. El laboratorio correspondiente trabaja en estos momentos para determinar con precisión la causa. Esa información resulta fundamental, sobre todo ante la cantidad de personas afectadas y la variedad de síntomas registrados.

Las autoridades todavía no han informado públicamente cuál fue el alimento involucrado ni han ofrecido mayores detalles sobre las circunstancias en que se produjo la intoxicación.

Sin embargo, Mayeta dijo en sus redes que la situación se dio por la venta de pan elaborado con sal de nitro.

Aquí empiezan las preguntas que el régimen debería responder con absoluta transparencia. En una ciudad castigada durante años por la escasez, la falta de alimentos, el deterioro de los servicios y una crisis sanitaria cada vez más evidente, cualquier incidente de esta naturaleza merece una explicación completa.

No alcanza con decir que se investigan las causas. La población tiene derecho a conocer qué ocurrió, qué producto pudo haber provocado el problema y qué medidas se adoptarán para impedir que vuelva a suceder.

Las autoridades del Partido, el Gobierno y Salud se presentaron en el policlínico después de conocerse el incidente y mantienen comunicación con los especialistas. Esa reacción resulta necesaria, aunque en Cuba muchas veces la presencia de funcionarios termina convertida en una fotografía y varias declaraciones oficiales.

Aquí hace falta algo más: información verificable, resultados de laboratorio y una explicación pública cuando concluya la investigación. Un Gobierno que exige sacrificios permanentes a su población tiene también la obligación de rendir cuentas cuando ocurren situaciones que pueden comprometer la salud de decenas de personas.

Por ahora, lo más importante es que ninguno de los 52 pacientes se encuentra en estado grave ni crítico y que quienes necesitaron atención especializada reciban seguimiento adecuado. Santiago de Cuba no necesita discursos triunfalistas ni consignas. Necesita alimentos seguros, hospitales funcionando, medicamentos disponibles y autoridades capaces de informar con claridad.

La crisis cubana no se resuelve ocultando las dificultades ni minimizando sus consecuencias. Cada episodio que afecte a la población debería servir para exigir respuestas y poner nuevamente sobre la mesa una realidad que la dictadura intenta maquillar: el cubano merece vivir con dignidad y tener la seguridad de que aquello que llega a su mesa no representa un peligro para su salud.

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