La alegría es la nueva modalidad de generación eléctrica

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Por Jorge Sotero

Cienfuegos.- La Empresa Termoeléctrica Cienfuegos acaba de descubrir una nueva modalidad de generación eléctrica: la alegría. Nada de combustible, mantenimiento ni máquinas funcionando. Ahora la solución parece estar en que la “luz más importante” sea la felicidad dentro de cada hogar. Tremendo avance tecnológico. El país esperando electricidad y la termoeléctrica recomendando optimismo.

También nos mandan un “abrazo caliente”. Esa parte tiene su gracia. En Cienfuegos, con los apagones y el calor, un abrazo caliente puede terminar siendo más peligroso que una resistencia eléctrica. Imagino al cubano sudando arriba de la cama, abanicándose con un cartón y leyendo el mensaje: “un abrazo caliente para todo nuestro pueblo”. Hay publicaciones que deberían venir con ventilador incluido.

Después invitan a disfrutar en familia, descansar y recargarse. Excelente consejo. Solo falta explicar dónde se recarga la familia cuando la corriente desaparece durante horas. El teléfono necesita corriente, el ventilador necesita corriente, la nevera necesita corriente y hasta la paciencia parece funcionar con electricidad. Lo único que permanece encendido de manera permanente es el malestar del cubano.

Y llega la joya: “Aquí velamos para que nunca les falte esa chispa de felicidad”. Eso sí que es producción nacional. La termoeléctrica quizá no consiga mantener encendida una bombilla, aunque garantiza una chispa de felicidad en cada casa. Si se va la luz, sonríe. Si se descongela la comida, sonríe. Si los mosquitos organizan una fiesta alrededor de tu cama, sonríe. La nueva política energética consiste en sustituir los megawatts por buen ánimo.

Así que feliz fin de semana, Cienfuegos. Disfruten en familia, descansen y recarguen esa paciencia revolucionaria, que aparentemente tiene más autonomía que cualquier termoeléctrica del país. Guarden bien la chispa de felicidad, el cartón para espantar los mosquitos y el abanico de mano. Algún día, quizá, alguien recuerde que la electricidad también servía para algo tan sencillo y revolucionario como encender un bombillo.

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