“DÉJAME AQUÍ EN GÜINES”…

Por Esteban Fernández Roig Miami.- Venía de un largo viaje en el pico de una bella, pero desorientada cigüeña. Recorrió todas las provincias. Me encantó Varadero, Cienfuegos, Trinidad, Santiago, Bayamo, Placetas, toda la isla era el paraíso terrenal. Parecía confundida,…

AQUELLAS ENFERMEDADES

Por Esteban Fernández Roig Miami.- Las enfermedades no me molestaban en lo absoluto, al contrario, eran absolutamente tolerables. Con la excepción de las penicilinas que cariñosamente me ponía la gloriosa enfermera Olga Marrero, todo lo demás era pasable… Desde que…

CONTRADICCIONES MÍAS

Por Esteban Fernández Roig Miami.- Mi madre me hacía unos duros fríos buenísimos,  con mangos de la mata del patio y leche condensada. Yo prefería los que me vendían Isolina y Joseíto Márquez a dos centavos. Las pelotas me costaban…

LOS OLORES DEL ABUELO LENGUE

Tomado del Facebook de Héctor Miranda Moscú.- El viejo Lengue olía al viejo Lengue. Era una mezcla de olores de hombre de campo, medio anciano, con un aroma característico. Con ese olor sueño aún, porque mi abuelo era mi alma…

LA CASUALIDAD Y EL TIEMPO

Por Borg PM () Nueva York.- Cuando salí de Cuba mi padre me escribía semanalmente por correo postal antes de tener acceso a un correo electrónico en su trabajo. El verano pasado mi comadre Rocío me trajo de Lima un…

AQUEL VELOCÍPEDO ROJO

Por Esteban Fernández Roig Miami.- Aprendí a salirme del corral, con dificultad me pasé muchos días gateando sin que nadie me viera, de pronto me levanté y di mis primeros pasos… Estuve más de un año (quizás dos) caminando y…

LOS AMIGOS DE MI PADRE

Por Esteban Fernández Roig Miami.- Al acercarse el “Día de los Padres” me viene a la mente que durante la época de “las vacas gordas” del Autenticismo, mi padre tenía mil amigos, la casa llena de gente. Después del 10…

EL “JABUCO” DE 1962

Esteban Fernandez Roig ¿Qué traía? Prácticamente nada. Miami.- Recordando y pensándolo bien creo que traía muchas cosas: Eran en realidad 17 años de mi vida, un colibrí, una pareja de canarios, y una ración de alpiste. Traía el dolor de…

LA ESCUELITA DE MAIBÍO

Por Arnoldo Fernández () Bayamo.- Llegué buscando la escuelita, los maestros, la niña que me haló tantas veces las orejas para que leyera de corrido como ella quería; los árboles de mi niñez, el rumor del Maibío, la posa de…