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Por Sayli Alba Alvarez () Sancti Spíritus.- Cada familia tiene sus viejos y es una bendición tenerlos y suerte. En mi familia cercana ya no quedan viejos, es decir ya no tengo abuelos. Tuve la suerte tener cinco abuelos y…

Por Roberto San Martín () Mi abuela un día se olvidó de quién era. Se olvidó de cómo se decían las palabras y empezó a inventárselas. Bajo su mirada azul, todo empezó a transformarse, se hizo bruja con los años.…

Por Guillermo Rodríguez Sánchez () Ciego de Ávila.- Mi abuela aprende de mi algunas cosas propias de la modernidad, cosas de un mundo que va muy rápido y de una realidad que cada día parece más irreal, más inclinada al…

Por Arnoldo Fernández () Contramaestre.- Recuerdo mi promesa cuando era niño de hacerle un regalo si me hacía profesional: una vuelta turística a Cuba. El costo no llegaba a 300 pesos por persona. Lo creía posible, pues mis primeros salarios…

Tomado del Facebook de Héctor Miranda Moscú.- El viejo Lengue olía al viejo Lengue. Era una mezcla de olores de hombre de campo, medio anciano, con un aroma característico. Con ese olor sueño aún, porque mi abuelo era mi alma…

Tomado de las redes La Habana.- Hasta hace cosa de un siglo, los hijos acataban el cuarto mandamiento como un verdadero dictamen de Dios. Imperaban normas estrictas de educación: Nadie se sentaba a la mesa antes que el padre, nadie…

Por Esteban Fernández Roig () Miami.- Ser hijo y después ser padre son las experiencias más grandes de la vida. Son sensaciones diferentes, bellísimas y al mismo tiempo representan una sorpresiva y tremenda responsabilidad. En esta vida lo último que…

Por Ulises Toirac () La Habana.- Para que no empiecen a joder NO SOY PADRE. Dios parece que se llamó a capítulo y se dijo «¿un descendiente de este bolemierda? ¿ese ADN replicado? ¿corregido y aumentado? ¡Naaaahhhhh!» Así que me…

Por Adalixis Almaguer () «Danos hoy el pan nuestro de cada día” – Mateo 6:11 Miami.- Siempre recuerdo las botas de mi abuelo al pasar la puerta. Yo pequeñísima y aquellas botas enormes que me llegaban a la cintura. Puedo desandar…

Por Patricia María Guerrero La Habana.- Después de su abrazo y su respectiva bulla habitual cada vez que llego del trabajo, mi abuelo me contó un sueño que había tenido: -Si tú ves mija, tú acababas de llegar de La…