
El amor que desafió a la ley
Por Rafa Junco ()
Madrid.- En la Italia de los años cincuenta, el divorcio era un lujo que no existía. Y eso fue exactamente lo que convirtió el amor de Sophia Loren y Carlo Ponti en un drama de décadas. Ella era una adolescente que soñaba con el cine; él, un productor que ya veía en ella algo más que una actriz. Pero había un problema: Ponti ya estaba casado. Y en su país, la ley no iba a darle tregua.
En 1957, intentaron la solución definitiva: un divorcio en México y un matrimonio por poder. En teoría, eran marido y mujer. En la práctica, Italia se encargó de recordarles que su unión era una farsa legal. Ponti podía ser acusado de bigamia, y el Vaticano, que entonces era un poder terrenal, no tardó en condenar aquella relación. Sophia quedó atrapada en un limbo jurídico que la obligaba a pasar largas temporadas fuera de su país.
Fue entonces cuando apareció Cary Grant. El galán de Hollywood se enamoró de ella durante el rodaje de The Pride and the Passion. La cortejó con la insistencia de quien está acostumbrado a conseguir lo que quiere. Durante años se dijo que le había pedido matrimonio. Sophia lo desmintió décadas después: nunca hubo una propuesta formal. Pero la elección sí existió. Grant representaba Hollywood, una vida nueva y sencilla. Sophia eligió a Carlo.
La solución llegó en 1966, cuando Ponti consiguió la ciudadanía francesa. Con ella, el divorcio legal y un nuevo matrimonio que esta vez nadie podía cuestionar. Dieciséis años después de conocerse, Sophia y Carlo eran por fin marido y mujer ante la ley. Luego llegaron los hijos, y el matrimonio duró hasta la muerte de él en 2007.
Años después, Sophia recordaría aquel momento en que tuvo que decidir entre dos vidas posibles. Hollywood le ofrecía a Cary Grant. Pero, dijo, su vida estaba con Carlo. Una elección que mantuvo durante medio siglo, y que demostró que el amor, cuando es de verdad, siempre encuentra la manera de burlar a la ley.



















