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OPORTUNIDADES

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Por Jorge Fernández Era
La Habana.- Tras un agotador viaje —Laide y yo pasamos cuatro intensos días en Trinidad, donde tuvimos el privilegio de compartir con buenos amigos—, regreso a las redes, las virtuales y las que nos echan encima.
Hoy no es un 18 cualquiera. El 23 se cumple el plazo para que Alina Bárbara López Hernández abone la multa que se ha negado a pagar. Su tradicional protesta en el Parque de la Libertad de Matanzas cobra especial significado, pues a partir del 24 de febrero ella puede convertirse en uno de los tantos presos políticos de los que hemos exigido su liberación mes tras mes y desde marzo.
La protesta pacífica nuestra es casi simbólica en un escenario que empeora aprisa, pero significa un oasis de reafirmaron cívica ante la represión a las voces incómodas.
A mí también intentan chantajearme con multas. El pasado 11 de enero se comunicó conmigo el jefe de la Unidad de la PNR de Aguilera para ponerme al tanto de que me citaría «en los próximos días». Motivo: explicarme los términos de la «suspensión de causa» que se aplicará en mi caso, que no es otra que el llamado «criterio de oportunidad» que ya quisieron utilizar con Alina: te suprimo la reclusión domiciliaria y la prohibición de salida del país si me transfieres 2000 pesos. A treinta y ocho días de aquella llamada telefónica la citación no aparece. Quizás sepan que no aceptaré el trato y tendrán que llevarme a los tribunales de todas todas.
Las protestas pacíficas —con apego a la Constitución— de los días 18 y la denuncia en el espacio virtual son las únicas armas que nos deja un Gobierno que cierra las puertas al disenso y abre las esposas para que la Seguridad del Estado las apriete.
Con las demandas de siempre y mi solidaridad incondicional con Alina Bárbara López Hernández y tantos otros ciudadanos honestos, no renunciaré a mi derecho de oponerme a la farsa jurídica que se ha orquestado contra nosotros. Me pararé hoy frente al monumento a Martí del Parque Central entre las cuatro y las cinco de la tarde. Llueve, truene o relampaguee.

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