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La ONU y el cinismo frente a Cuba

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Por Luis Alberto Ramirez ()

Miami.- Cuba es un país sometido a una férrea dictadura desde hace más de seis décadas. No es un descubrimiento reciente ni una tragedia sobrevenida. Por eso resulta, como mínimo, insultante que el secretario general de la ONU se declare ahora “sumamente preocupado” por la situación humanitaria de una Cuba colapsada.

Esa preocupación tardía revela una desconexión crónica con la realidad cubana o, peor aún, una alineación deliberada con los intereses del régimen de La Habana.

Durante décadas, las declaraciones de Naciones Unidas sobre la situación interna de Cuba han sido escasas, tibias e ineficaces. Además, la neutralidad mal entendida ha sido la norma. Esto ha pasado tanto en la Secretaría General como en una Asamblea General y un Consejo de Derechos Humanos cada vez más capturados por agendas autoritarias. En ese contexto, alarmarse ahora por una crisis que el propio régimen ha provocado y sostenido durante más de 60 años no es sensibilidad humanitaria: es cinismo.

Como recuerda el editorial publicado hoy en Diario de Cuba, la Asamblea General de la ONU ha pedido en más de 30 ocasiones el levantamiento del embargo de Estados Unidos. Sin embargo, ni una sola vez ha exigido la liberación de los presos políticos cubanos. Treinta resoluciones para aliviar al poder, cero para defender a las víctimas. Ese dato, por sí solo, desnuda la hipocresía del sistema.

Los lentes ideológicos de la ONU

Ni siquiera durante la brutal represión de las protestas masivas de julio de 2021 la ONU fue capaz de abandonar la equidistancia. Mientras el régimen encarcelaba, golpeaba y condenaba a jóvenes por salir a la calle, Naciones Unidas optó por el lenguaje ambiguo. También recurrió a las frases vacías y el silencio cómodo.

Por eso los demócratas cubanos no creen en la ONU. Y por eso tampoco cree en su eficacia el presidente Trump, quien ha amenazado con retirar fondos a una organización que, en la práctica, ha terminado funcionando como un aparato controlado por algunos de los regímenes más represivos y letales del planeta.

Aun así, el secretario general se da el lujo de marcar pautas entre el régimen de La Habana y el pueblo cubano, como si ambos fueran partes equivalentes. Como si los cubanos merecieran tanta miseria, tanto abuso y tanta resignación forzada. No hay dos partes en conflicto: hay una dictadura y hay un pueblo oprimido.

Mientras la ONU siga mirando a Cuba con lentes ideológicos y no con principios, su “preocupación” no será más que otra burla para quienes llevan décadas pagando el precio de la dictadura en carne propia. Por eso para mí, la ONU se puede ir a la mier…

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