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La absurda explicación de la caía del SEN

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Por Anette Espinosa

La Habana.- La dictadura cubana volvió a hacer lo que mejor sabe: maquillar el desastre con palabras técnicas que suenan a control, pero huelen a caos. Esto, sin una coma de más, fue lo que puso la Unión Eléctrica Nacional (UNE) en sus redes: «La causa de la desconexión Total del SEN, ocurrió tras la salida de la Unidad No. 6 de Nuevitas. A partir de ese instante, ocurre un efecto de cascada en las máquinas que estaban en línea. En este momento se implementa protocolo para gradual recuperación del SEN y son activadas micro islas, micro sistemas para dar energía a Centros vitales, Hospitales y Acueductos. Proceso de restauración, se dirige desde el Despacho Nacional de Carga y se realiza de conjunto con los Despachos de cada provincia y las tecnologías que tributan energía al país, con presencia además de la Unión Cuba Petróleo.»

Hablan de “salida de la Unidad No. 6 de Nuevitas” cuando en realidad es la confirmación de un Sistema Eléctrico Nacional (SEN) sostenido con alambres y promesas incumplidas. Aquí no falló una máquina; aquí falló un modelo entero que lleva años parchando lo que ya no tiene arreglo.

Lo del “efecto de cascada” no es más que la metáfora perfecta de Cuba hoy: una estructura que se cae a pedazos donde cada ficha que se mueve arrastra a la otra. ¿Qué esperaban que ocurriera si las termoeléctricas funcionan al límite, sin mantenimiento real y con combustible que aparece y desaparece como por arte de magia? Lo sorprendente no es el apagón total, lo verdaderamente increíble es que el sistema aguante encendido algunos días.

Después viene el circo del protocolo. “Micro islas”, “micro sistemas”, “energía a centros vitales”… palabras bonitas para decirle al pueblo que, mientras ellos están a oscuras, el gobierno decide quién merece un poco de luz y quién no. Hospitales y acueductos, claro, son prioridad, pero el cubano de a pie —ese que lleva años cocinando con carbón y sudando apagones de 12 horas— vuelve a quedar en la última línea de importancia. Como siempre.

El proceso de restauración, dirigido desde el Despacho Nacional de Carga, suena a coordinación y estrategia, pero en la práctica es más de lo mismo: improvisación. Reuniones, llamadas, decisiones urgentes… todo para intentar levantar un sistema que no colapsó hoy, sino que lleva años colapsado. La presencia de la Unión Cuba Petróleo no cambia nada; sin combustible suficiente, sin inversión seria y sin transparencia, esto es simplemente administrar la miseria energética.

Mientras tanto, el discurso oficial insiste en vender control donde hay desesperación. Aquí no hay recuperación posible sin reconocer la raíz del problema: incapacidad, desidia y una gestión que ha llevado al país a depender de milagros eléctricos. La luz podrá volver poco a poco, sí, pero la oscuridad real —la del sistema— sigue intacta. Esa, por ahora, no hay micro isla que la resuelva.

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