
Guantánamo exporta millones mientras su pueblo sigue haciendo colas para comer
Por Anette Espinosa
Guantánamo.- Mientras miles de guantanameros pasan horas haciendo colas para conseguir un pedazo de pollo, un poco de aceite o cualquier cosa que llevar a la mesa, el periódico Venceremos sale a celebrar que la provincia cumplió sus planes de exportación.
Hay que tener una desconexión monumental con la realidad para presentar como una gran noticia que salieron del territorio más toneladas de carbón, café, coco o miel, cuando la mayoría de la población vive una lucha diaria para conseguir alimentos básicos. La pregunta es sencilla: ¿de qué le sirve al ciudadano común que entren millones de dólares si su refrigerador sigue vacío?
El artículo parece escrito desde una oficina con aire acondicionado donde nadie ha tenido que cocinar con leña, caminar kilómetros por falta de transporte o acostarse sin cenar. Hablan de ingresos por más de 174 millones de dólares como si eso fuera motivo de celebración popular. Sin embargo, no explican dónde están esos millones, por qué no se traducen en mejores hospitales, medicamentos, electricidad estable o mercados abastecidos. El cubano lleva décadas escuchando cifras triunfalistas mientras su calidad de vida se desploma a una velocidad mucho mayor que cualquier crecimiento económico que anuncien los medios oficiales.
Resulta particularmente ofensivo leer que se preparan nuevas empresas para exportar ají, jengibre, aceite de coco, chocolate, pulpas de frutas y otros productos. ¿Exportar para quién? Porque dentro de Cuba esos alimentos son prácticamente artículos de lujo. La lógica parece ser sacar hacia afuera todo lo que genere divisas mientras el pueblo recibe migajas. Es el mismo modelo agotado de siempre: producir para el extranjero mientras el mercado interno permanece desabastecido y las familias sobreviven gracias a remesas o a la inventiva cotidiana.
Tampoco falta la excusa habitual. Cuando aparecen incumplimientos, la responsabilidad termina cayendo sobre el embargo estadounidense. No obstante, el propio texto reconoce que existen producciones, empresas y exportaciones creciendo. Entonces la pregunta vuelve a surgir: si hay capacidad para vender al exterior, ¿por qué no existe capacidad para garantizar una alimentación digna a quienes viven en la provincia? El problema ya no es de producción solamente; es de prioridades.
Lo más indignante de todo es el contraste entre el discurso oficial y la realidad. Guantánamo no necesita que le expliquen cuántas toneladas de carbón salieron del puerto ni cuántos dólares entraron en las cuentas del Estado. Guantánamo necesita comida, medicamentos, agua, electricidad y salarios que permitan vivir con dignidad. Cuando un periódico celebra exportaciones en medio de tanta escasez, corre el riesgo de convertirse en una burla para quienes llevan años esperando que alguna de esas supuestas victorias económicas llegue, aunque sea una vez, a la mesa de sus casas.






