Vinicius apaga el fuego en un debut para el infarto

Comparte esta noticia

Por Yoyo Malagón (Enviado Especial)

New Jersey.- La Canarinha, de menos a mucho más, se pegó un tremendo susto en el MetLife ante unos Leones del Atlas que le mordieron los talones desde el primer minuto. Ancelotti se la jugó con laterales renovados, pero el centro del campo volvió a ser un debate abierto. El técnico italiano tiene mucho que corregir y apenas una semana para reinventarse.

Marruecos llegó con el cuchillo entre los dientes. Olvidándose del respeto al pentacampeón, los africanos tejieron una telaraña en la medular donde Casemiro y Bruno Guimarães se enredaron como moscas. La primera mitad fue un mal sueño para los brasileños: sin salida, sin pausa y con Paquetá entregando balones de regalo. El despertar fue a la fuerza.

El zarpazo llegó pasado el cuarto de hora. Brahim Díaz, con una asistencia de esas que merecen marco, partió la defensa brasileña con un pase a la espalda de Gabriel. Saibiri, más listo que Marquinhos, picó el esférico por encima de Alisson. Silencio en la grada. Ancelotti, en la banda, solo atinó a negar con la cabeza mientras el cronómetro se volvía en contra.

Y entonces apareció el genio

Pero apareció Vinicius para salvar los muebles. Justo antes del descanso, Bruno Guimarães le sirvió un pase entre líneas y el del Real Madrid, en su zona de confort, se quitó a El Aynaoui de un taconazo. Acto seguido, un zapatazo imparable para Bono. «Aquí estoy yo», parecía rugir mientras el MetLife recuperaba la fe. El gol fue una genialidad, pero también un espejismo.

La segunda parte fue un pacto de no agresión con puñaladas. Ancelotti movió ficha: sacó a los amonestados y buscó más consistencia. Brasil mejoró, tuvo ocasiones con Igor Thiago y Raphinha, pero el gol se negó una y otra vez. Lo más sorprendente llegó con el cambio de Brahim en Marruecos, sustituido cuando más daño hacía. El encuentro se convirtió en un ajedrez donde nadie quiso perder.

Al final, empate con sabor a poco y a mucho a la vez. Alisson tuvo que volar a dos minutos del final para evitar el desastre, firmando una mano portentosa que valió medio punto. Brasil tocó agua, pero no se hundió. El Mundial es largo y este empate, más que un tropezón, es una lección en vídeo para Ancelotti.

Ahora toca Haití; Marruecos, por su parte, ya demostró que este grupo no será un safari, sino una guerra.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Lo más consultado hoy