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Por Yosmany Mayeta Labrada
Santiago de Cuba.- Una fuente cercana a la familia ha confirmado un hecho alarmante: la Tomografía Axial Computarizada (TAC) que se le realizó a Enrique Pérez Fumero, en Las Tunas, la borraron de la memoria flash personal donde estaba almacenado. Sí, la borraron.
En medio de un caso tan delicado, donde la opinión pública sigue cada detalle con atención y preocupación, la desaparición de ese estudio médico clave levanta más preguntas que respuestas.
El TAC mostraba el alcance del coágulo, el daño cerebral y la evolución del trauma. ¿Por qué borrarlo justo ahora? ¿Qué había en esas imágenes que no querían que vieran ni los especialistas ni la familia?
No se borra un archivo cuando no hay nada que ocultar.
La verdad no se borra. La verdad duele y tal vez por eso quieren esconderla.
Apenas Enrique fue trasladado desde Las Tunas a Santiago de Cuba, lo llevaron directamente al Salón de Operaciones. La intervención concluyó alrededor de las 8:05 de la noche, pero no fue sencilla: sufrió una pérdida considerable de sangre y tuvo que ser transfundido de urgencia.
Actualmente, su pronóstico es reservado. Los médicos evalúan su evolución con extrema cautela, y los familiares aguardan el parte médico de la mañana para saber cómo ha reaccionado tras la operación.
Solo su madre, Teresa Fumero, podrá verlo cada día a las dos de la tarde. Será la única persona autorizada a ingresar a la sala donde permanece su hijo. El resto de la familia solo puede esperar… y orar.
Si Enrique evoluciona favorablemente en las próximas horas, será llevado nuevamente al quirófano para continuar con su tratamiento quirúrgico. Pero todo dependerá de cómo reaccione su organismo a esta primera operación.
Este no es un caso cualquiera. Se trata de la vida de un joven, de un ser humano que necesita atención profesional, respeto y transparencia. Borrar un TAC no es un detalle menor. Es una señal de alerta que no podemos ignorar.
Y mientras la verdad se esconde entre archivos eliminados y voces silenciadas, nosotros alzamos la nuestra y seguimos orando.