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Bad Bunny, el palo con la zanahoria y el estereotipo vulgar del hispano

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Por Carlos Carballido ()

Dallas.- Lo visto en el show de medio tiempo del Super Bowl 2026 solo permite una conclusión: la idiotez es hoy norma, el mal gusto se ha convertido en sello artístico y el orgullo de ser hispano en Estados Unidos se reduce a comer plátanos, tomar ron y ver a nuestras mujeres perreando como hembras en celo para ser penetradas.

Tremendo orgullo ese de ser “hispano”, que cada vez más se aplaude, se permite y se financia: no solo comprando un boleto al juego, sino dando like en redes sociales.

Cualquier persona con un mínimo de pensamiento crítico pudo darse cuenta del grado de manipulación ejercido por esos líderes del entretenimiento y por los políticos izquierdistas que no desaprovechan ninguna oportunidad para hacer el mismo marketing.

Ni ese show representa lo que es ser hispano, ni aglutinó el sentimiento y los valores de la mayoría de los que hoy comparten el idioma español.

El cañaveral (símbolo de trabajo esclavo y explotación), las palmeras, el ron y el desparpajo femenino de restregar las nalgas contra cualquier pene despierto o dormido al compás de reguetón barato…es solo uno de los tantos estigmas de una región muy propia del Caribe geográfico, que representa apenas el 6 % de todos los hispanohablantes a los que supuestamente la NFL quiso rendir homenaje.

La ‘magia’ del autotune

Semejante barbaridad de ignorancia es el mismo caldo de cultivo que repiten políticos, celebridades y cabilderos: si deportamos a los hispanos, nos quedamos sin quienes solo sirven para limpiar baños, poner techos o cortar el pasto del patio. Así nos ven porque no sabemos exigir un poco más de valoración cuando aplaudimos como dementes cosas como ese Show de Carnavales de barrio.

La modernidad se está yendo a la mierda con tamaña ignorancia, que en actitud cómplice alimenta a esa masa aneuronal que se deja llevar por las emociones y por un ruido infernal al que llaman música.

No lo digo yo: lo dice un estudio de la Queen Mary University of London, que analizó los hits del Billboard desde 1950 hasta 2023 y encontró que la complejidad melódica —ritmo y altura de notas— disminuyó alrededor de un 30 %. Las melodías se volvieron más predecibles, con menos saltos y mayor repetición que despiertan solo ansiedad e irracionalidad a quienes la consumen.

En pocas palabras: la gente se acostumbró a escuchar un martillo neumático en plena acción, pero suavizado con autotune.

Y los cubanos… ni hablar

Lo peor no son quienes nos venden estos estereotipos surgidos en Hollywood desde los años 40, sino quienes los consumen y los validan. Y como cada vez hay más fanáticos de este insulto, los “latinos” seguirán siendo los borrachos, marihuaneros, perreadores de nalgas y mujeres fáciles que, mientras más enseñen o se re meneen , mejor calidad humana tendrán.

Da asco. Sepultan la dignidad de ser hispano y, sobre todo, de ser inmigrante. Ya no son noticia los grandes creadores de compañías estadounidenses como MasTec o Goya, ni figuras como Ellen Ochoa (primera latina en el espacio e ingeniera de la NASA), José Antonio Martínez (cirujano cardiovascular) o la doctora Antonia Novello (primera mujer y primera latina comisionada del Servicio de Salud Pública).

Y para concluir, lo más grave: el odio a Trump y a la ley y el orden que dignifica cualquier país.

Dan pena esos cubanitos que, movidos por ese odio, aplauden a un chivo berreando solo porque alimenta su rencor. Dan vergüenza cuando se sienten identificados con esos estereotipos indignos. Y después hay que escucharlos gritando “libertad para Cuba” sin siquiera respetar la dignidad y el orgullo de ser hispano. Hipócritas

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