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Alcaraz avista la cima: semifinales en Australia y la obsesión por el Slam completo

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Redacción Deportiva

Melbourne.- Carlos Alcaraz ya huele la gloria única que aún le falta. El tenista de El Palmar superó este martes la tenaz resistencia de Álex de Miñaur (7-5, 6-2, 6-1) para alcanzar por primera vez las semifinales del Abierto de Australia, colocándose a dos victorias de un logro histórico: convertirse en el tenista más precoz en completar el círculo de los cuatro Grand Slam.

Con Wimbledon, el US Open y Roland Garros ya tatuados en su palmarés, sólo el trofeo de Melbourne Park le separa de esa hazaña inédita para un jugador de su edad.

El partido, disputado bajo un calor extremo que rozó los 40 grados, comenzó con más dificultades de las esperadas. De Miñaur, ejecutando un tenis de frenético despliegue físico, se adelantó y mantuvo la presión durante el primer set.

Alcaraz, con errores inusuales y un revés titubeante, parecía humano. Sin embargo, en el momento decisivo, con el set en vilo, el murciano desplegó su calidad diferencial: de un 6-4 y 0-40 a favor en el resto, cerró el primer set con una derecha pasadora que cruzó toda la pista, quebrando no solo el saque, sino la resistencia anímica de su rival.

Control total

A partir de ahí, el dominio fue absoluto. Un De Miñaur desfondado por el esfuerzo inicial y las constantes carreras vio cómo Alcaraz elevaba el nivel de manera escalonada. La intensidad pedida desde la grada por su entrenador, Samuel López, se materializó en golpes más profundos, subidas a la red letales y un servicio demoledor. El segundo y tercer set fueron un trámite en el que el número uno del mundo demostró por qué es el gran candidato al título, convirtiendo un duelo teóricamente complejo en una exhibición de potencia y tenis inteligente.

Con esta victoria, Alcaraz no solo avanza, sino que rompe barreras: es la décima vez que llega a semifinales de un major -solo Rafa Nadal lo hizo más joven-, y la primera vez que vence a un *top-10* en Melbourne. Se une así al exclusivo club de ocho españoles que han alcanzado esta ronda en Australia. Cada paso que da en este torneo huele a leyenda, a la búsqueda obsesiva de ese cuarto título distinto que le consagraría, definitivamente, como una fuerza única de la naturaleza tenística.

Ahora, el camino se endurece. Las dos peldaños que le faltan son los más altos. Pero Alcaraz ha enviado un mensaje nítido a Melbourne y al resto del circuito: su tenis está listo para todas las superficies, su ambición es insaciable y su momento es ahora. Australia, ya sin tenistas locales en liza, tiene ante sí el privilegio de animar al que puede ser, en apenas unos días, el dueño de todas las tierras del tenis. La historia le espera.

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