Donación de sistemas fotovoltaicos evidencia la dependencia energética del régimen cubano

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Por Jorge Sotero

La Habana.- China entregó este viernes un segundo donativo de cinco mil sistemas fotovoltaicos destinados a Cuba, una ayuda que llegará a los 169 municipios del país.

Según informaron las autoridades, los equipos servirán para llevar electricidad a viviendas rurales aisladas y ofrecer respaldo energético a centros de salud, servicios de urgencias, círculos infantiles, casas de niños sin amparo filial y sucursales bancarias.

La ceremonia oficial tuvo lugar en la sede del Ministerio del Comercio Exterior y la Inversión Extranjera.

Los nuevos sistemas poseen una potencia de 3,6 KWh y una capacidad de almacenamiento de 14,3 KWh, cifras superiores a las del lote entregado el año anterior. El proyecto fue gestionado por la Agencia de Cooperación Internacional para el Desarrollo de China y forma parte de la colaboración energética entre ambos gobiernos. Una vez más, la dictadura depende de la ayuda extranjera para intentar aliviar un sistema eléctrico colapsado tras décadas de mala administración.

El discurso oficial insiste en presentar estas entregas como un símbolo de cooperación, aunque la realidad demuestra la incapacidad del régimen para sostener con recursos propios un servicio tan esencial.

La crisis energética continúa golpeando a millones de cubanos con apagones diarios, termoeléctricas deterioradas y una infraestructura incapaz de responder a la demanda nacional. Cada nuevo donativo evidencia la dependencia creciente de la dictadura respecto a sus aliados internacionales. Lejos de ofrecer soluciones estructurales, el Gobierno celebra ayudas externas que apenas alivian una pequeña parte del enorme déficit acumulado durante años.

La llegada de estos cinco mil sistemas fotovoltaicos puede beneficiar a numerosas comunidades y proteger servicios esenciales en determinados territorios. Sin embargo, ningún cargamento extranjero resolverá el fracaso de una política energética marcada por la improvisación, la falta de inversiones productivas y la ineficiencia estatal.

La dictadura vuelve a presentar una donación internacional como un logro propio, aunque la verdadera noticia sigue siendo la incapacidad del régimen para garantizar electricidad estable a toda la población.

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