El arte de cambiar el cartel sin mover la mercancía

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Por Jairo Quiroga ()

San José de las Lajas.- La maquinaria del Partido se ha puesto en marcha una vez más. En San José de las Lajas, el Pleno municipal ha decidido que Ariagna Pavón Guerrero, una mujer de Madruga, es la elegida para suceder a Maikel Zayas, ese buen hombre que después de haber «servido» al pueblo se va con las manos vacías y el currículum engordado.

La noticia ha corrido -o la han hecho correr- como pólvora en las redes oficiales, y ya hay quien la ha proclamado «guerrera», «luchadora», «una Mariana de estos tiempos». El Diario Mayabeque (https://www.facebook.com/photo?fbid=1432387342244233&set=a.403374208478890), en su Facebook, se ha deshecho en elogios. Y los comentarios, todos coreografiados, han llenado el muro con la misma cantinela de siempre.

El arte de cambiar el cartel sin mover la mercancía
Ariagna Pavón con El Singao

«Excelente noticia», «el Partido sigue fortaleciendo sus cuadros», «persona de probada capacidad». Suena a himno nacional, pero con menos gracia. La compañera Ariagna, licenciada en Comunicación Social, diplomada en Seguridad y Defensa, con 38 años y una trayectoria que la UJC y el Partido han ido moldeando como si fuera una figura de porcelana, llega ahora a la capital de Mayabeque con la misión de «servir al pueblo», según le ha recordado una comentarista, que con esa fe que a veces deslumbra a los ciegos, le pide que no viva del pueblo como otros han hecho. La pregunta, claro, es quién le avisó a ella que no es un puesto para vivir, sino para servir.

Ni que fuera a resolver algo

Porque si algo tienen estas designaciones, es su aire de ceremonia teatral. Los mismos que ahora abrazan a Ariagna (que tiene 38 años y nació en Holguín, de donde la importaron primero) con entusiasmo, no hace mucho estaban aplaudiendo a Maikel, y antes a otros, y antes a otros más.

El carnet no cambia, solo cambia el nombre. Y la gente, esa misma que comenta «felicidades, guerrera», parece creer que con este relevo los apagones se acabarán, que el pan dejará de ser un lujo, que el agua correrá por las tuberías y que el hospital Leopoldito Martínez dejará de ser escenario de penurias. Pero no, queridos comentaristas, lo único que cambiará es que ahora la que intentará convencerlos de que todo va bien será Ariagna en lugar de Maikel.

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Con la actual jefa del Depto Ideológico, Yuniaski Crespo Vaquero, y el gobernador de Mayabeque, Manuel Aguiar, ‘El Castigador de jevas’

El comentario más entrañable, sin duda, es el de Armando García, que con esa sabiduría popular tan peligrosa para el régimen, escribe: «Un carnet dice poco si la persona no es buena. Dios quiera esta joven mujer sea justa».

Exacto, Armando, esa es la cuestión: que el carnet, por más rojo que sea, no garantiza ni justicia ni pan. Pero aquí la fe no está en Dios, está en el Partido, y el Partido no necesita ser bueno, necesita ser obedecido. Hortencia, con su claridad meridiana, le recordó que «a vivir del pueblo no», y ella sabe que eso es un consejo difícil de seguir cuando el pueblo está necesitado y los recursos brillan por su ausencia.

El relevo de los mismos

Y mientras tanto, San José de las Lajas sigue siendo el mismo pueblo, un agujero de miseria y abandono. No importa que Ariagna sea joven, mujer, militante de probada fidelidad o que haya sido «la primera al pie del estribo» en Mayabeque. Lo que importa es que la estructura sigue intacta, que el poder sigue en las mismas manos, que las decisiones seguirán tomándose sin consultar a nadie, que las colas seguirán siendo largas y los sueños, cortos. Pero los comentaristas no hablan de eso, claro, porque hablar de la realidad es peligroso.

El arte de cambiar el cartel sin mover la mercancía
Tarea número uno: retocarse los dientes

Al final, los mismos que hoy vitorean a Ariagna son los que mañana se quejarán en voz baja cuando la vean en el palco municipal, pero no en la cola del pan, como no vieron jamás a Yanina de la Nuéz, Tamara Valido, Armando Cuéllar, Iván Ordaz, Guido Sánchez, Gilberto ‘Media Cara’, que también lo importaron desde Madrudga, y una pila más.

Y cuando su mandato termine (porque terminará cargado de penas), vendrá otro nombre, otro rostro, otra «persona de probada capacidad», y el ciclo continuará. Como una noria que nunca se detiene, pero que nunca llega a ningún sitio. Ay, Ariagna, bienvenida al relevo de los mismos. Que el pueblo, mientras tanto, siga esperando el milagro.

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