Destituyen al primer secretario del PCC en Nuevitas tras presuntos vínculos con una Mipyme y escándalo interno

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Por Oscar Durán

Nuevitas.- Nibaldo Cardoso fue destituido como primer secretario del Partido Comunista de Cuba (PCC) en el municipio de Nuevitas, Camagüey, en medio de un escándalo relacionado con presuntos negocios privados y conflictos internos dentro de la estructura partidista.

Según la información difundida por el periodista José Luis Tan Estrada, el exdirigente habría mantenido vínculos con una micro, pequeña y mediana empresa (Mipyme) relacionada con la fábrica de Cemento, mientras desde su cargo promovía el discurso oficial de disciplina y austeridad revolucionaria.

De acuerdo con las denuncias, tras su salida del puesto Cardoso no regresó a su municipio natal de Sibanicú, sino que adquirió una vivienda en la ciudad de Camagüey. El origen de los recursos utilizados para esa compra ha generado interrogantes, especialmente en un contexto donde los principales dirigentes del Partido suelen defender un modelo de igualdad y control sobre la actividad económica de los ciudadanos.

Las versiones también apuntan a que la destitución estuvo influenciada por diferencias personales con Walter Simón, primer secretario provincial del PCC en Camagüey. Mientras este último cumplía compromisos oficiales en la provincia de Las Tunas, Cardoso habría permanecido en Camagüey acompañado de una mujer con la que mantenía una relación sentimental. Al conocer lo ocurrido, Simón habría respaldado directamente la decisión de apartarlo del cargo, señaló Tan Estrada.

Hasta el momento, no se ha emitido una explicación oficial sobre las causas de la destitución de Cardoso ni han confirmado las denuncias relacionadas con sus supuestos vínculos empresariales o su patrimonio. Como ocurre con frecuencia en la estructura del Partido Comunista, los cambios de dirigentes suelen anunciarse sin ofrecer detalles sobre las razones que los motivan.

El caso vuelve a poner sobre la mesa las constantes denuncias sobre los privilegios de una parte de la élite política cubana. El discurso oficial insiste en exigir sacrificios a la población en medio de la peor crisis económica de las últimas décadas, sin embargo, continúan apareciendo señalamientos sobre dirigentes que presuntamente aprovechan sus cargos para obtener beneficios personales, alimentando el descontento de una ciudadanía golpeada por la escasez, la inflación y el deterioro de su calidad de vida.

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