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Por Max Jorge Castro ()

Madrid.- Las nuevas sanciones anunciadas por la Administración Trump contra la petrolera estatal cubana Unión Cuba-Petróleo (CUPET) van mucho más allá de una condena política y podrían complicar aún más la capacidad del régimen para importar combustible y operar en los mercados internacionales.

La medida bloquea todos los bienes e intereses patrimoniales de CUPET que se encuentren en Estados Unidos o bajo control de personas estadounidenses. Además, prohíbe a ciudadanos, empresas e instituciones estadounidenses realizar transacciones con la entidad.

Sin embargo, el alcance más importante de la decisión podría estar fuera de Estados Unidos. El Departamento de Estado advirtió que empresas extranjeras, bancos, aseguradoras, navieras y otras entidades que mantengan negocios con CUPET o con sectores señalados en la Orden Ejecutiva 14404 podrían exponerse a sanciones estadounidenses.

En la práctica, esto aumenta el riesgo para cualquier compañía que participe en operaciones relacionadas con el petróleo cubano, desde el transporte y almacenamiento de combustible hasta servicios financieros vinculados al sector energético.

Washington también recordó que las entidades propiedad de CUPET en un 50% o más quedan igualmente sujetas a las restricciones.

La medida llega en medio de la peor crisis energética que enfrenta Cuba en décadas, marcada por apagones masivos, escasez de combustible y dificultades para asegurar suministros de petróleo en el mercado internacional.

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