
Meliá se despide definitivamente de Cuba
MADRID (AP) — Meliá Hotels International ha puesto fin a su presencia en Cuba. La cadena hotelera española anunció este miércoles la cancelación inmediata de los contratos de gestión, comercialización y cesión de uso de sus marcas en 15 establecimientos ubicados en la isla. La decisión, comunicada formalmente a los propietarios de los hoteles, responde a una combinación de factores geopolíticos, sociales, legales y económicos que han hecho inviable la operación en el país caribeño.
La lista de hoteles desafiliados incluye algunos de los más emblemáticos del grupo, como el Gran Hotel Bristol Habana Vieja —miembro de la Meliá Collection—, el Meliá Península Varadero, el Paradisus Varadero y el Meliá Cayo Santa María, entre otros. También se ven afectados los hoteles Sol Caribe Beach, Sol Cayo Santa María y Sol Varadero Beach, entre un total de 15 establecimientos repartidos por toda la geografía cubana. La medida afecta tanto a hoteles de lujo como a resorts de playa y establecimientos urbanos.

Según la información remitida por la compañía a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), la decisión ya había sido adelantada a la propiedad de estos hoteles el pasado 26 de mayo y fue confirmada este miércoles. Meliá subrayó que la medida ha sido adoptada «desde un profundo sentido de responsabilidad empresarial» y como consecuencia de «circunstancias sobrevenidas ajenas a la capacidad de gestión o actuación» de su filial en Cuba, la entidad portuguesa Ilha Bela Gestão e Turismo.
Apagones y baja demanda… las causas
El impacto de esta salida será limitado, según la propia empresa, ya que la gran mayoría de los hoteles desafiliados se encuentran actualmente cerrados y sin actividad. La crisis energética que azota a Cuba desde hace meses, sumada a una caída drástica de la demanda turística, ha dejado prácticamente paralizado el sector en la isla. Meliá aseguró que Ilha Bela ya está ejecutando planes específicos para acometer una desafiliación ordenada y ha activado protocolos para informar de manera transparente a proveedores y clientes.
La salida de Meliá supone un golpe simbólico y real para el turismo cubano. La cadena española había sido durante décadas un socio estratégico del régimen castrista, operando decenas de hoteles en alianza con empresas estatales como Gaviota y Cubanacán. Su retirada, aunque anunciada de forma paulatina en los últimos meses, se consuma ahora de manera definitiva. La compañía alegó en su comunicación oficial problemas de «legalidad y seguridad» en la prestación de servicios, una frase que no pasó desapercibida en los círculos empresariales.
Con esta decisión, Meliá cierra un capítulo de más de 30 años de presencia en Cuba. La compañía agradeció la «comprensión y confianza» de todos sus grupos de interés y aseguró que continuará evaluando los riesgos en otros mercados donde opera. Para Cuba, la pérdida de uno de los operadores turísticos más importantes del mundo profundiza la crisis de un sector que alguna vez fue el principal generador de divisas de la isla. El régimen de Díaz-Canel, mientras tanto, no ha emitido reacción oficial. Pero el silencio, en La Habana, también habla.






