Julián Álvarez: ni PSG ni Arsenal, la Araña teje su tela hacia el Camp Nou

Comparte esta noticia

Por Yoyo Malagón ()

Madrid.- Las cartas ya están sobre la mesa. Julián Álvarez ya ha comunicado que no quiere renovar. No acepta la oferta para mejorar su salario. Su hoja de ruta pasa por vestir otra elástica el próximo curso. Y la Araña tiene claro qué camiseta le gustaría lucir: la del Barcelona. Punto.

Pero aquí, amigos, es donde empieza el laberinto. Porque querer ir al Barça no es lo mismo que poder hacerlo, y menos cuando tu cláusula de rescisión es de 500 millones de euros. Una cifra inasumible hasta para las economías más poderosas. Así que la única salida real pasa por sentarse a negociar con Joan Laporta y Deco. Y hacerlo, atención al detalle, con un equipo que está muy lejos de la economía de sus otros dos pretendientes: PSG y Arsenal.

Porque el Atlético de Madrid no es tonto. En sus despachos del Metropolitano ya han marcado las cartas: no se piensa escuchar una oferta que parta de al menos 150 millones de euros. Esa es la base. Pero aquí viene la primera vuelta de tuerca: esa cantidad podría rebajarse si en la operación entran jugadores que interesen a los rojiblancos.

Dentro de la planta noble del Atlético hay dos corrientes. Una, favorable a este escenario de trueque con el Barça. Otra, que prefiere recaudar una buena suma y reforzarse con futbolistas que no jueguen en el Camp Nou. El problema es que los nombres que suenan (¿Ansu? ¿Ferran? ¿Eric?) no convencen a todo el mundo. Y para que un jugador del Barça acabe en el Metropolitano tienen que darse muchos condicionantes: que mejore la plantilla del Atlético, que al Cholo le guste y que el futbolista esté dispuesto a cruzar el puente aéreo.

Urgencias y ritmo en la negociación

Mientras el Atlético no quiere culebrón —porque si venden a Julián, tendrán que ir a por un 9 de primer nivel para reemplazarlo ya mismo—, en el Barça manejan otros tiempos. Los culés cuentan con la voluntad del jugador. Saben que la Araña quiere acabar en la Ciudad Condal. Y entienden que ese deseo es su principal aval para alargar una negociación que acabe en buen puerto. Pero ojo, que Laporta no va a hipotecar el club por un solo jugador. Por muy campeón del mundo que sea. Así que el Barça moverá ficha, sí, pero a su ritmo. Y ese ritmo puede chocar con la urgencia del Atlético, que no quiere empezar la pretemporada sin saber si su delantero se queda o se va.

Todo esto, claro, con otros dos colosos por detrás. El PSG de Luis Enrique y el Arsenal de Arteta están ahí, acechando. Pero Julián ha sido claro: no tiene en sus prioridades ni regresar a la Premier ni marcharse a París. Por mucho que los franceses le prometan el oro y el moro. Por mucho que los ingleses le enseñen el proyecto. La Araña quiere Barcelona. O Barcelona, o nada. Otra cosa es que el Barça no pueda colmar las aspiraciones económicas del Atlético. En ese caso, Julián se vería obligado a tomar otros rumbos. Y ahí es donde aparecen los otros dos pretendientes, con la chequera abierta y la paciencia agotada.

Porque no hay que descartar una cuarta opción: la continuidad. Julián tiene cuatro años más de contrato con el Atlético. Parece el camino más difícil, sobre todo después de que él ya haya comunicado su decisión de irse. Pero si el Barça no pone la pasta, si el Atlético no baja sus pretensiones y si el jugador no quiere irse ni al PSG ni al Arsenal… entonces la única salida real al laberinto podría ser quedarse. Por ahora, las cartas están sobre la mesa. Pero en el póquer del verano, como en la vida, nadie tiene la certeza de ganar hasta que se muestran las últimas cartas. Y esta partida acaba de empezar.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Lo más consultado hoy