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Por Luis Alberto Ramírez ()

Miami.- Singapur ¿tiene recursos naturales? No. Suecia ¿tiene recursos naturales? No. Japón ¿tiene recursos naturales? No. Dinamarca, los Países Bajos, Noruega, Finlandia… Hay una idea atribuida a Margaret Thatcher según la cual la prosperidad de una nación no depende únicamente de sus recursos naturales, sino también de la libertad y la capacidad de sus ciudadanos para desarrollarse.

Los africanos caminan sobre territorios llenos de diamantes, ¿y eso garantiza prosperidad para todos? No necesariamente. Venezuela navega sobre ríos de petróleo, ¿y eso se traduce automáticamente en bienestar? Tampoco. Cuba no tiene petróleo, no tiene tierras raras y ya no depende del azúcar como antes. En resumen, Cuba no destaca por una abundancia extraordinaria de recursos naturales, pero sí tiene algo que muchos países de Latinoamérica necesitan: cubanos.

Los cubanos son un pueblo que con frecuencia demuestra capacidad de prosperar fuera de Cuba; y aquí parece cumplirse el adagio cristiano: “nadie es profeta en su propia tierra”. Han demostrado que el recurso más valioso que puede tener un país es su gente. Los cubanos llevan su cubanía y sus raíces dondequiera que llegan, y muchas veces convierten el lugar que los acoge en un espacio de progreso y oportunidades.

La pregunta es: ¿por qué en Cuba no?. La respuesta, desde esta perspectiva, parece obvia: porque se les cortan las alas, porque se les prohíbe volar, porque existe un sistema comunista que los ahoga, los oprime y no les permite avanzar. Por eso Cuba está peor que muchos países que, tras conflictos devastadores, lograron reconstruirse.

Se suele atribuir a Winston Churchill la frase: “Si el comunismo llegara al desierto del Sáhara, al poco tiempo empezaría a escasear la arena”.

La problemática cubana no radica en su gente, sino en quienes someten a esa gente. Acabar con esa dictadura es esencial para que los cubanos desplieguen sus alas y puedan volar.

Como decía Celia Cruz:? “si no fuera por Fidel Castro, las Vegas no estarían en Nevada, sino en la Habana”.

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