
La Habana.- El régimen cubano orquesta un fraude sanitario masivo en Florida: ¿Hasta cuándo la impunidad?
La Habana.- Y mientras en Cuba seguimos contando las latas de sardinas y los apagones, resulta que los mismos que nos gobiernan, los mismos que nos venden la utopía de un paraíso socialista, andan montando un tinglado de fraude sanitario multimillonario en el mismísimo corazón de Florida. Sí, han leído bien. El mismísimo Robert F. Kennedy Jr., Secretario de Salud y Servicios Humanos de EE.UU., ha puesto el dedo en la llaga, denunciando cómo el régimen comunista cubano está detrás de una operación fraudulenta que se aprovecha del sistema de salud estadounidense. ¿Acaso no es para echarse a reír, si no fuera tan trágico?
Kennedy, en una entrevista reciente, desgranó los detalles de este entramado que huele a cloaca. Habló de su agenda “Make America Healthy Again” y de cómo su oficina está luchando contra la corrupción, especialmente después de que la administración Biden, según él, redujera drásticamente la capacidad del Departamento de Salud y Servicios Humanos (HHS) para detectar a los estafadores. Y vaya si han encontrado algo. Han destapado una red de empresas de equipos médicos duraderos, regentada por el régimen cubano en el sur de Florida. ¿Qué vendían? Sillas de ruedas, rodilleras… o al menos eso decían. Cargaban a Medicaid por estos supuestos productos, pero lo cierto es que solo tenían listas de pacientes. ¡Un negocio redondo basado en la nada!
Un hotel convertido en centro de estafas
La imagen que describe Kennedy es digna de una película de humor negro. Un solo hotel, con 129 habitaciones, ¡y cada una de ellas era una supuesta empresa de equipos médicos duraderos! El funcionario llegó a afirmar que hay el doble de este tipo de empresas en el sur de Florida que de restaurantes McDonald’s. ¿Y qué hacen la mayoría? Nada. No venden nada, simplemente existen para saquear al gobierno federal. ¿Y nosotros? Aquí, en la isla, haciendo malabares para conseguir un paracetamol o esperando meses por una cita en el médico. ¿No les parece el colmo de la hipocresía?
Lo más sangrante es que, según Kennedy, la administración Biden desmanteló el Departamento de Integridad del HHS, dejándolo prácticamente ciego ante estas tropelías. De 80 personas que se dedicaban a perseguir el fraude, ¡solo quedaban seis para cubrir los 50 estados y seis territorios! ¿Se imaginan? Es como dejar la puerta de la despensa abierta de par en par y esperar que los ratones no se la coman. Y mientras tanto, los dirigentes cubanos, esos que se pasean en coches oficiales y comen en restaurantes exclusivos, se ríen de nosotros y de los contribuyentes estadounidenses.
Redes internacionales y el fantasma cubano
Pero esto no queda solo en Florida y el supuesto fraude cubano. El administrador de los Centros de Servicios de Medicare y Medicaid (CMS), el Dr. Mehmet Oz, ha lanzado sus propias advertencias. Cree que redes de extranjeros, incluyendo rusos y chinos, podrían estar involucradas en fraudes de hospicios en EE.UU. Oz menciona explícitamente que muchas de estas operaciones son orquestadas por la mafia rusa. Y cuando intentan desmantelarlas, los implicados, a menudo extranjeros, huyen a sus países de origen. En Flushing, Nueva York, sospecha de la implicación del gobierno chino. Y en el sur de Florida, con esa plaga de empresas de equipos médicos, apunta directamente al gobierno cubano.
Ya en febrero, el CMS se vio obligado a imponer una moratoria de seis meses a la aprobación de nuevos negocios de equipos médicos duraderos en todo el país. ¿Por qué? Porque encontraron pruebas de un fraude masivo, de millones de dólares, en el que estaban implicados ciudadanos cubanos. Oz fue contundente: este fraude está “armado”, es decir, está orquestado y dirigido por el régimen comunista cubano. “Muchas de estas empresas son propiedad de ciudadanos cubanos”, afirmó. Facturan falsamente por cinco millones de dólares al mes en productos inexistentes y luego… ¡zas!, huyen de vuelta a Cuba. Intentan recuperar el dinero, pero ya se ha ido, enviado al extranjero. Y aquí nos quedamos, los de siempre, pagando los platos rotos.
¿Hasta cuándo la burla?
¿Qué nos dice todo esto? Nos dice que el régimen cubano, incapaz de garantizar el bienestar de su propio pueblo, se dedica a exportar su modelo de gestión: la corrupción y el fraude. Mientras aquí sufrimos las consecuencias de su incompetencia, ellos se lucran a costa de otros sistemas. ¿Y la comunidad internacional? ¿Y los organismos defensores de los derechos humanos? ¿Dónde están cuando se trata de denunciar este tipo de tropelías? Parece que solo les interesa Cuba cuando pueden usarla como arma arrojadiza contra otros, pero cuando el fraude sale de las propias entrañas del sistema, el silencio es ensordecedor.
Esto no es solo un problema de Estados Unidos. Es un reflejo de la naturaleza del régimen que nos oprime. Un sistema que se sustenta en la mentira, la represión y, ahora vemos, en el fraude internacional. ¿Hasta cuándo vamos a permitir que se burlen de nosotros? ¿Hasta cuándo vamos a seguir sufriendo las carencias mientras los dirigentes y sus socios se enriquecen ilícitamente? La pregunta queda en el aire, pero la respuesta, la de la indignación y la exigencia de justicia, debería ser unánime.



