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La cueva donde el Ébola acecha: Kitum, el lugar que inquieta a los epidemiólogos

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En el flanco del Monte Elgon, en Kenia, existe una cueva que durante décadas ha inquietado a científicos y exploradores. Se llama Kitum.

Desde fuera parece una cavidad más en la roca volcánica. Pero su interior se adentra cientos de metros en la montaña. Elefantes, búfalos y otros animales salvajes entran regularmente para lamer los minerales de las paredes.

Durante años, ese lugar atrajo la atención de los epidemiólogos.

En 1980, un ingeniero francés que había visitado la cueva enfermó gravemente después del viaje. Los médicos identificaron el virus de Marburgo, una enfermedad hemorrágica extremadamente peligrosa.

Siete años más tarde, otro visitante que había estado en el mismo lugar murió tras contraer una infección relacionada con el virus del Ébola.

Las coincidencias levantaron una sospecha inquietante: tal vez el origen natural de estos virus se escondía en algún lugar de esa cueva.

Murciélagos y roedores en la mirilla

En la década de 1990, equipos científicos con apoyo del ejército estadounidense organizaron expediciones para investigar el lugar. Buscaban identificar la especie que pudiera actuar como reservorio del virus.

Murciélagos, roedores, insectos… cualquier organismo que pudiera albergar silenciosamente estos patógenos.

Las investigaciones no encontraron una respuesta definitiva dentro de la cueva. Sin embargo, reforzaron una hipótesis que hoy es ampliamente aceptada: ciertas especies de murciélagos frugívoros podrían actuar como reservorios naturales de virus como el Ébola y el Marburgo.

Kitum quedó marcada como un punto clave en la historia de la investigación epidemiológica. No porque se haya demostrado que allí nacieron esos virus. Sino porque recordó algo importante: en muchos casos, los patógenos más peligrosos del mundo no aparecen en laboratorios ni en ciudades. Aparecen en lugares remotos, donde la frontera entre la vida salvaje y la humana se vuelve frágil.

Y basta un viaje, una visita o un contacto inesperado para que una historia invisible comience. (Tomado de Datos Históricos)

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