Newsletter Subscribe
Enter your email address below and subscribe to our newsletter

¡Qué cosa, mi gente! Aquí, trayéndoles el chisme deportivo con el sabor de siempre. Resulta que los Celtics se están luciendo, y no es pa’ menos. El otro día, contra los Nets, se botaron con una actuación ofensiva que va a quedar escrita en los anales de la NBA, de esas que uno recuerda y dice: “¡Caramba, cómo juegan estos muchachos!”.
Imagínense ustedes, tiraron el balón con una puntería del 66.7% en tiros de campo. ¡Casi nada! Y si nos ponemos finos, en triples, ¡un 64.7%! Eso se traduce en un 80.8% de efectividad, ¡el más alto en la era del reloj! Uno se pregunta, ¿será que el mar Caribe les dio algún secreto para tanta precisión?
Ahí estaba Jaylen Brown, que se fajó con 28 puntos, 9 asistencias y 7 rebotes. Pero no crean que estaba solo, ¡qué va! Nikola Vucevic, ese refuerzo que llegó pa’ dar la talla, también se anotó 28 puntos y 11 rebotes. El coach Mazzulla, con esa calma que lo caracteriza, dijo que el equipo supo leer el juego, que tomaron las decisiones correctas. Y Vucevic, según él, se sintió cómodo, desbloqueando el juego con sus movimientos y bloqueos.
Lo más curioso es que los 13 jugadores que pisaron la cancha anotaron. ¡Trece! Y solo tres pérdidas después del descanso. Eso es disciplina, eso es equipo. Brown, con esa humildad que lo pinta, dijo que solo leen el juego y toman lo que está ahí. ¡Sencillo pero efectivo!
Los Celtics, que han ganado cinco de seis desde el Juego de Estrellas, ahora esperan a ver si Jayson Tatum regresa pronto. Se habla de que podría ser este domingo contra los Sixers. ¡Imagínense el juegazo! Han pasado 41 semanas desde que se lesionó el talón de Aquiles. Él dice que va paso a paso, que se siente mejor cada día, pero que tampoco quiere desbaratar el buen momento del equipo. ¡Qué dilema, señores!
Uno ve estas cosas y piensa en la fuerza de voluntad, en la disciplina. Pero también, en el fondo, uno se pregunta por qué tantos de los nuestros tienen que jugarse la vida en el mar, buscando un futuro mejor, mientras aquí, en la cancha, se juega por la gloria. Es la misma energía, la misma lucha, pero con destinos tan distintos. Ojalá que esa misma determinación que ponen en el juego, la pongan también pa’ que la gente pueda vivir con dignidad aquí, en su tierra. ¡Hasta la próxima, mi gente!