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Por Redacción Nacional
La Habana.- La activista política estadounidense Laura Loomer volvió a sacudir las redes sociales tras publicar en X que, según una “fuente de alto nivel”, Estados Unidos asumirá la autoridad de gestión económica de Cuba dentro de 30 días.
Loomer, conocida por su cercanía con sectores conservadores y por haber expresado públicamente su apoyo al expresidente Donald Trump, no ofreció pruebas ni detalles concretos que respalden la afirmación. Sin embargo, el mensaje se viralizó rápidamente. Además, generó intensas reacciones tanto dentro como fuera de la isla.
En su publicación, la activista aseguró que la supuesta medida implicaría un cambio drástico en la estructura económica cubana. A pesar de ello, no precisó bajo qué mecanismo legal o político se implementaría tal decisión. Hasta el momento, no existe ningún pronunciamiento oficial por parte del Gobierno de Estados Unidos que confirme o sugiera una acción de esa magnitud. Tampoco se han emitido declaraciones desde La Habana respondiendo directamente a las palabras de Loomer.
Expertos en derecho internacional consultados por diversos medios han señalado que una asunción formal de la “gestión económica” de un país por parte de otra nación requeriría condiciones excepcionales, acuerdos bilaterales o escenarios de intervención. En el contexto actual, esos escenarios no parecen estar en curso. Además, un paso de esa naturaleza tendría profundas implicaciones diplomáticas, políticas y económicas en la región.

La relación entre Washington y La Habana ha atravesado múltiples etapas en las últimas décadas, marcadas por sanciones, acercamientos y retrocesos. Todo esto ha dependido de la administración estadounidense de turno.
Durante el pasado mandato de Trump, se reforzaron varias medidas de presión económica contra el régimen cubano. Mientras tanto, la actual administración ha mantenido buena parte de ese esquema, aunque con algunos ajustes puntuales en materia migratoria y de viajes.
Por ahora, la afirmación de Loomer permanece en el terreno de la especulación. Sin confirmación oficial ni detalles verificables, su declaración debe entenderse como una versión no corroborada. La evolución de este tema dependerá de eventuales comunicados formales de los gobiernos involucrados o de hechos concretos que respalden lo anunciado en redes sociales.