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La historia detrás de la foto (LXXIII)

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Por Max Astudillo

La Habana.- La foto es demoledora. Son los materiales de estudio que reparte Nayib Bukele en El Salvador. No hace falta adornarla ni exagerarla. Un aula que empieza con una laptop, libros nuevos, libretas, lápices, mochilas y hasta zapatos. Todo dispuesto con orden, como debe ser cuando un Estado decide invertir en el futuro y no en consignas. Es material escolar básico, sí, pero en Cuba eso ya es ciencia ficción. Para el cubano promedio, esa imagen parece sacada de una serie extranjera, no de un país latinoamericano con problemas similares y menos recursos históricos que la Isla.

Mientras en El Salvador el curso escolar arranca con el alumno equipado de pies a cabeza, en Cuba comienza con una lista interminable de “resuelvas”. El padre tiene que buscar libretas en el mercado negro, lápices a precios obscenos, mochilas remendadas y zapatos heredados. El Estado, ese mismo que se llena la boca hablando de educación gratuita y de logros históricos, no garantiza ni lo mínimo indispensable para que un niño estudie con dignidad.

En Cuba el curso escolar es un caos planificado. Aulas sin ventiladores, escuelas en ruinas, maestros que abandonan las aulas porque no pueden vivir de su salario y niños sentados en pupitres rotos copiando con lápices mordidos. Aquí no hay laptops, no hay materiales completos, no hay planificación real. Hay discursos. Hay actos políticos. Hay carteles. Pero no hay futuro tangible para el estudiante.

La diferencia no está solo en los objetos de la foto, sino en la mentalidad. Un país que entiende que la educación no se sostiene con épica revolucionaria, sino con inversión concreta, versus otro que lleva más de 60 años viviendo del cuento. En Cuba, mientras tanto, se gastan millones en propaganda, en eventos, en hoteles vacíos y en mantener a una cúpula parasitaria, mientras el aula se cae a pedazos.

Por eso Cuba es meme. Un meme triste, cruel y repetido. Un país donde nadie sueña con tener ni el uno por ciento de lo que aparece en esa imagen porque sabe que no va a pasar. El curso escolar en la Isla no es una prioridad, es una carga. Y así seguirá siendo mientras el régimen prefiera fabricar consignas antes que cuadernos, y le tenga más miedo a un niño bien educado que a una escuela derrumbándose.

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