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Por Yin Pedraza Ginori ()
En el reportaje “A Look Inside Jeffrey Epstein’s Manhattan Lair”, que The New York Times publicó este 5 de agosto, se muestran las fotos que el financiero culpable de tráfico sexual y abuso continuado de menores enmarcó y colocó en un lugar destacado de su residencia del Upper East Side, una especie de altar egocentrista, para demostrar a él mismo y a quien las viera el alcance global y variado de sus contactos. En ellas, junto a Epstein, aparecen el Papa Juan Pablo II, Elon Musk, Mick Jagger, Bill Clinton, Donald Trump, Woody Allen y otras celebridades.
Una de las imágenes, la que más nos interesa a los cubanos, fue tomada en 2002 durante la visita a La Habana de Epstein y su esposa Ghislaine Maxwell, su cómplice en los delitos sexuales que el magnate cometió. En la foto se ve a la pareja junto a Fidel Castro y al expresidente de Colombia Andrés Pastrana, todos sonrientes, todos complacidos en medio de un ambiente distendido.
Salpicado por el escándalo, Pastrana ha explicado en la prensa colombiana que conoció a Epstein y a Maxwell en un evento internacional en Irlanda, en el que también participaron Bill Clinton y Mijaíl Gorbachov. Desde entonces, mantuvieron una relación cordial de amistad.
Cuando el millonario norteamericano le manifestó su interés en conocer a Castro. Pastrana lo informó al mandatario cubano y este invitó a Epstein a visitar la isla. Para el encuentro, el estadounidense voló a La Habana en su Boeing 737-31 H (conocido como “Lolita Express”) y el colombiano lo hizo en un avión Gulfstream ejecutivo con matrícula N909JE. Ambos vuelos fueron aprobados por las autoridades cubanas.
Llegados a este punto, conocidos los antecedentes del caso, te doy dos opciones para que elijas la que más se corresponda con la forma en que funciona tu mente, la que más te cuadra.
Durante muchos años, mi querido y eternamente bien recordado Comandante en Jefe desarrolló una estrategia de acercamiento a políticos y personalidades norteamericanas con el propósito de que estas influyeran en el gobierno de su país con el fin de eliminar el criminal bloqueo económico, comercial y financiero que estrangulaba la vida de Cuba y obstaculizaba el camino de desarrollo victorioso que llevaría a los cubanos a vivir en un futuro próspero y luminoso.
Como era habitual, antes de que nuestro Máximo Líder invitara a un extranjero a visitar Cuba y reunirse con él, la Seguridad del Estado le preparaba y sometía a su consideración un dossier donde se detallaba minuciosamente la vida y obra del personaje en cuestión.
En el caso de Epstein, el informe fue un desastre, ya que en él no aparecían los oscuros manejos financieros que le convirtieron en hipermillonario ni los abusos continuados a menores que eran elemento principal del quehacer diario del magnate y Ghislaine.
Basándose en un trabajo mal hecho de la inteligencia cubana, ignorante de todo lo sucio que rodeaba a la pareja y siempre pensando en el bien de Cuba, Fidel les formuló su invitación y dio instrucciones para que su avión privado penetrara en el espacio aéreo cubano y aterrizara sin problemas.
Para mí queda claro que a nuestro eterno e invicto comandante lo engañaron y creo que, mirando por el prestigio de nuestra gloriosa Revolución Cubana, a los oficiales de la Seguridad que prepararon el antedicho e incompleto dossier debería aplicárseles todo el rigor de nuestro Código Penal para que sean condenados a severas penas de cárcel.
No me trago lo de que el Cagandante Destimbalador en Jefe se entrevistara durante muchos años con americanos destacados (congresistas, artistas, etc.) para que influyeran en el cese del bloqueo. Lo hacía porque reunirse con celebrities satisfacía su inconmensurable ego y le hacía sentirse figura importante, de nivel mundial.
El dossier preparado por la Seguridad estaba, como siempre, completo y reflejaba todo lo que había que reflejar. El Cagandante Destimbalador en Jefe, un tipo calculador y detallista que no daba puntada sin hilo, conocía perfectamente todo lo relacionado con Epstein y su jebita y aún así, les invitó y formó bachata sonriente con ellos.