Armenia, un nuevo vehículo para chocar con Rusia

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Por Jorge Menéndez ()

Cabrils.- Desde hace meses, el presidente de Armenia, Nikol Pashinyan, ha ido dejando mensajes de integración en Europa, y Macron y sus aliados no han perdido oportunidad de visitarlo. Europa juega sus cartas claramente para debilitar a Rusia y sacar a Armenia de la Unión Económica Euroasiática. Armenia es un claro ejemplo del antagonismo europeo y del «todo vale» para debilitar a Moscú.

Putin ha declarado que Armenia tiene derecho a irse si lo desea, pero quiere tener claro el curso que van a tomar las cosas, pues Europa no es compatible con la Unión Económica Euroasiática. Putin le ha dicho a Pashinyan que haga un referéndum sobre el tema para aclarar la situación, a lo que el presidente armenio, de momento, se niega porque, según él, Armenia no será admitida en Europa al menos en 10 o 15 años.

La realidad es que los países de la Unión Económica Euroasiática están presionando a Armenia, mientras este país quiere seguir sentado en dos sillas. Mientras tanto, Pashinyan levanta ampollas al sugerir que la empresa de ferrocarriles de Rusia entregue la concesión de explotación de las líneas férreas de Armenia.

Armenia, sin ambages, dice que quiere seguir recibiendo gas y petróleo ruso subvencionado, que quiere seguir vendiendo sus exportaciones agrarias en más del 80% a Rusia y que difícilmente la UE les comprará. El coñac armenio se exporta en un 89% a Rusia, y el turismo ruso representa el 70% de los visitantes del país.

Cuesta muchísimo ver el futuro de Armenia en una UE con los problemas actuales y la cantidad de países que están a la espera. La integración económica de Armenia en el mercado ruso es tal que un cierre de las fronteras para sus productos de exportación haría detonar al país. La diáspora armenia en Rusia es de más de millón y medio, y no hay otro país donde esté tan integrada como en Rusia. Se avecinan problemas para Armenia por la tontería de Pashinyan.

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