
La profecía de la Ouija: el último respiro de una pesadilla
Por Renay Chinea ()
Barcelona.- Tengo una sospecha, y se las tengo que comentar. La Ouija me dice que hay gato encerrado. Ya interpreté las señales. Me janié un ron, escupí el suelo y le hice la cruz en el culo al perro. ¿Saben qué me dicen las señales?
Miren: cuando el jefe de la CIA fue a Cuba, cuando Marco Rubio se reunió con la piltrafa cangreja en el Caribe y en México, la pregunta fue siempre la misma: ¿cuántas afeitadas le quedan a la China?
—Tantas —dijo el Cancro.
—Ok, que recoja los bártulos y se vaya pa’l otro mundo, y con él se me piran todos. No quiero a ninguno ahí.
—Correcto, entendido, jefe.
Pues eso. Se piran para aquí y para aquí y para aquí, y ya nosotros nos encargamos del asunto. Ponemos a Leonardo Wood y a freír espárragos la peña. Señores: Estados Unidos sabe más de Cuba que los cubanos. Y saben que Raúl es el broche final.
Cuando respire su último respiro, y lo acuesten sobre los huesos de Gades, o al lao, que es igual, habrá acabado una estúpida pesadilla. Lo bueno que tiene es que no van a pagar. Me encantan las no pagas cuando ocurren ya. Rightnowmente. Es horroroso andar ajusticiando gente por los mundanales mundos, cuando ese trabajo es de Dios. Nosotros tenemos que hacer otra cosa. Beber cervezas en el Malecón, cagarme en el comunismo en la Plaza Cívica, decirle a mis hijos que la roboilusión fue un robo. Qué lindo.

Qué hermosa venganza. Tomar café del Escambray en el Portín de Línea con pastelitos de guayaba vale mil juicios a los dictadores. ¿Pero cómo no lo ven? La venganza es esta, no ahorcar a un viejo de mierda en la plaza pública, pa después tener que limpiarle el culo en el cadalso. Nambranaaaah. Vencer a esta podredumbre va a ser ver a mis hijos, o a los hijos de mis amigos, fundar una empresa en La Habana, echarla palante con ética, innovación, derechos, leyes y empuje. Eso me hará más feliz que ver patalear a los dictadores cagados en los pantalones mil veces.
Borges 100%: la mejor venganza es el olvido. Y el único perdón. Que le den por el culo a todos los singaos zurdos. Cuando me vean en la Post Havana, les impondré una regla: descorchemos un buen Rioja, ya eso habla mal de estos mierdas antes de pronunciar palabra. Este es el fin. Punto.
En la foto, el cadalso donde fue ahorcado en Auschwitz el jefe del campo de concentración Rudolf Hess. Mi hijo Lucas, con 10 años, pone un pie en el escalón y me pregunta: «Papá, ¿esto para qué servía?» Quise decirle tantas cosas que al final dije: «Crece, hijo. Crece y vive. Ya esa es la venganza.» Más na.



















