La nueva «solución» de la Empresa Eléctrica

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Por Anette Espinosa

San José de las Lajas.- En un momento, la empresa eléctrica desmintió que estuviera retirando transformadores de 220 voltios para sustituirlos por equipos de 110, sin importar si los primeros se encontraban en buen estado o presentaban averías. Los vecinos protestaban y, en varios casos, lograban impedir que se llevaran los transformadores. Aun así, la realidad de los barrios terminó mostrando situaciones difíciles de explicar desde cualquier oficina con aire acondicionado.

En San José de las Lajas, por ejemplo, hay cuadras que llevan más de un mes sin servicio eléctrico, a la espera de un transformador. Los vecinos permanecen en una especie de lotería eléctrica, pendientes de cuándo llegará el equipo que les permita recuperar algo tan básico dentro de una vivienda: la corriente. La espera se extiende, las necesidades aumentan y la solución continúa sin aparecer.

El asunto adquiere otra dimensión cuando finalmente llega el transformador. Se instala el equipo, regresa la electricidad y, al mismo tiempo, desaparece la posibilidad de utilizar los 220 voltios. La explicación que reciben los usuarios apunta al cuidado del transformador. Una medida que deja al ciudadano con electricidad, sí, aunque con una red limitada y con equipos que, según denuncias, llegan incluso a presentar pérdidas de aceite.

El caso del transformador que abastece al registro de vehículos de San José de las Lajas también genera preguntas. El equipo estaba roto y ni siquiera esa instalación ha escapado de las dificultades del sistema eléctrico. Si un servicio destinado a atender trámites oficiales puede quedar en semejante situación, queda claro que la crisis ya no distingue demasiado entre una vivienda, una oficina o una dependencia estatal.

Esta es la nueva realidad eléctrica cubana: esperar semanas por un transformador, celebrar su llegada y descubrir después que la instalación no permite utilizar los 220 voltios. Todo bajo la promesa de proteger un equipo que debería estar resolviendo una necesidad, no convirtiéndose en otro capítulo de la crisis.

En Cuba hasta la electricidad tiene sus categorías: primero llega el transformador, después llega la explicación y, algún día, quizá llegue también la corriente en las condiciones que los vecinos necesitan.

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