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Por Jorge Sotero

San José de las Lajas, Mayabeque.- Esteban Lazo Hernández, el hombre de la mirada perdida, llegó a La Asunción, en San José de las Lajas, para constatar la eficiencia del movimiento popular “Mi barrio por la patria”.

La visita tenía todos los ingredientes de una inspección revolucionaria: vecinos reunidos, funcionarios explicando las maravillas del barrio y un presidente del Parlamento tomando nota de una realidad que, según el discurso oficial, avanza viento en popa.

En la circunscripción 85 existen 22 patios dedicados a sembrar plantas medicinales, granos, hortalizas, viandas y frutales. Cuatro de ellos, incluso, tienen la categoría de Referencia Nacional. Cuba descubrió el agro del futuro: 22 patios.

Lazo habló del potencial de jóvenes y mujeres, de las Brigadas de Producción y Defensa, de la vigilancia del barrio y de esa famosa “resistencia creativa” que ya parece tener más funciones que un trabajador estatal.

También pidió impulsar la producción de alimentos en cada pedacito de tierra. La frase tiene su gracia después de tantos años de planes agrícolas, programas alimentarios, polos productivos, tierras ociosas y reuniones destinadas a explicar la necesidad de producir. Al final, el gran objetivo nacional vuelve a ser sembrar algo en el patio de la casa. Si queda espacio, claro.

La delegada Niurka Moreno Carrero explicó que los vecinos trabajan en tres frentes: Barrio Seguro, Barrio Participativo y Barrio Productivo. Hay diagnósticos actualizados, acciones para embellecer la comunidad y una estrategia destinada a transformar La Asunción. Todo luce organizado sobre el papel. El detalle simpático aparece cuando uno recuerda que el país atraviesa una crisis severa de alimentos, combustible y electricidad. Así que esos 22 patios adquieren una responsabilidad gigantesca: salvar la agricultura nacional desde el jardín de los vecinos.

También hubo espacio para la recreación. La Red Juvenil Comunitaria organiza planes de la calle, partidos de fútbol y béisbol, películas, intercambios, acampadas y hasta quince comunitarios. Una maravilla. Solo falta resolver un pequeño detalle: conseguir qué comer después del partido. La revolución ha convertido cada actividad cotidiana en una batalla política y cada cumpleaños en un acto de resistencia. Dentro de poco veremos un comunicado celebrando que un vecino consiguió tres tomates y los compartió con la cuadra como una hazaña histórica.

Lazo definió “Mi barrio por la patria” como una manera de movilizar al pueblo con conciencia política y trabajo comunitario integral. En La Asunción, además, se ratificó la fidelidad a la Revolución y a Fidel Castro durante el centenario de su natalicio. Todo quedó perfecto: unidad, consignas, jóvenes, mujeres, patios productivos y mucha conciencia. Solo faltó un pequeño detalle que ninguna nota oficial suele mencionar: saber si esos 22 patios producen suficiente para llenar una cazuela. A estas alturas, si de uno de ellos sale una caldosa completa, Lazo debería declarar a La Asunción potencia agrícola nacional.

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