
¿Para quién era ese aceite?
Por Anette Espinosa
San José de las Lajas.- Hay cosas que solamente pueden pasar en Cuba. En el Recinto Ferial El Rodeo, en la capital de Mayabeque, vendieron un aceite y después de las pruebas correspondientes apareció el milagro científico: no era para humanos, era “aceite crudo vegetal para el consumo animal”.
La Dirección General de Salud Pública salió a alertar a la población y recomendó no consumirlo. Hasta ahí, todo bastante serio. El detalle simpático viene cuando uno se pregunta: ¿para qué animal era? ¿Para el puerco, la vaca, el pollo, el caballo? Nadie lo sabe. El comunicado tampoco lo explica.
Lo cierto es que en Cuba hasta el aceite parece tener clases sociales. Uno para la gente, otro para los animales y, probablemente, uno especial para los dirigentes, ese que debe venir con certificado de calidad, etiqueta dorada y una escolta detrás. A los lajeros le vendieron el producto en una feria y después de analizarlo descubrieron que era crudo y destinado al consumo animal. Es decir, primero te lo venden y después te explican para quién era. Una maravilla administrativa.
Aquí surge otra pregunta sencilla: ¿qué animal cubano consume aceite vegetal crudo? Si mañana me dicen que el puerco de la granja necesita su cucharada de aceite en el desayuno, tendré que actualizar mis conocimientos de agricultura. Hasta ahora uno sabía que los animales comen pienso, forraje, granos y otras cosas. Ahora resulta que también tienen su botellita de aceite. Solo falta que la vaca pida el litro, pague 2 000 pesos y reclame que le den el vuelto.
Lo más interesante es que Salud Pública también recuerda algo que debería ser elemental: no comprar productos sin etiqueta, certificado de calidad y valor de venta. Magnífica recomendación. El problema es que en un país donde conseguir aceite ya es una hazaña, aparece una botella, la gente la compra y después descubre que aquello estaba destinado al zoológico.
El asunto no es solamente el aceite. Es esa costumbre de improvisarlo todo y ponerle una explicación cuando ya el problema explotó.
Entonces queda la duda flotando en Mayabeque: ¿era aceite para animales desde el principio o se acordaron de los animales después de descubrir que aquel líquido no estaba en condiciones de llegar a la cocina? No tengo elementos para afirmar que haya ocurrido lo segundo, así que cada cual saque sus propias conclusiones.
Lo único seguro es que en El Rodeo apareció un aceite que terminó teniendo más identidad que muchos cubanos: se vendió como una cosa, Salud Pública dijo que era otra y todavía nadie nos ha presentado al animal que estaba esperando su botella. Si alguien lo conoce, que avise. A lo mejor ese sí tiene garantizado el aceite del mes.



















