Los adultos mayores solo necesitan vivir con dignidad

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Por Jorge Sotero

Camagüey.- La Universidad de Camagüey acaba de encontrar una solución académica para uno de los grandes problemas de la Cuba actual: el envejecimiento poblacional. La idea, desarrollada junto a la Universidad de Sevilla, pretende estudiar el deterioro cognitivo, la salud y las condiciones de los edificios ubicados en el centro histórico de la ciudad.

Todo suena extraordinariamente moderno, científico y europeo. El problema es que, antes de cartografiar edificios con potencial para atender a una población vulnerable, alguien debería preguntarse si Cuba tiene recursos siquiera para garantizarles a esas personas una aspirina.

El proyecto propone analizar la relación entre arquitectura y salud, promover un envejecimiento saludable y determinar qué inmuebles podrían convertirse en espacios asistenciales. Nada que objetar a la investigación, salvo un pequeño detalle: en Cuba los ancianos no necesitan únicamente edificios adaptados, necesitan comida, medicamentos, electricidad y atención médica.

La arquitectura puede ayudar muchísimo, claro está, aunque difícilmente consiga que un jubilado sobreviva con una pensión que se evapora antes de terminar el mes. Quizás el próximo proyecto universitario debería llamarse “Cartografía del hambre y diagnóstico de la pensión cubana”.

También participan la Oficina del Historiador, la Universidad de Ciencias Médicas, investigadores, estudiantes, especialistas del patrimonio y profesionales de la neuropsicología. Hasta cursos de posgrado, diplomados y jornadas internacionales se han realizado. Magnífico despliegue académico. Solo falta llevar toda esa sabiduría a la calle y comprobar qué ocurre cuando una persona mayor tiene que caminar kilómetros para conseguir un medicamento, cocinar sin corriente o hacer una cola interminable para comprar cuatro cosas. Ahí sí tendríamos un laboratorio social de dimensiones extraordinarias, sin necesidad de pedir fondos para montar ninguno.

El proyecto ya tiene incluso un libro: “Diagnóstico, caracterización y cartografía de edificios para personas con deterioro cognitivo en la zona Patrimonio Mundial de Camagüey, Cuba”. El título es largo, serio y perfectamente universitario. Ojalá algún día podamos decir que también existe un diagnóstico sobre las condiciones reales en que envejecen los cubanos.

Una sociedad verdaderamente preocupada por sus mayores no debería limitarse a buscar edificios adecuados para ellos; debería garantizarles una vejez digna. En la Cuba actual, antes de encontrar el edificio perfecto, quizás convendría encontrar primero el país donde un anciano pueda vivir tranquilo.

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