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Wen de Han, el gobernante que demostró que la grandeza no necesita excesos

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El Emperador Wen de Han es recordado en la historia china como el gobernante que demostró que la verdadera fuerza de un líder reside en la humildad y la compasión.

En un mundo de palacios ostentosos y excesos imperiales, Wen elige vivir de forma frugal. Además, viste ropas de seda sencilla y prohíbe los lujos innecesarios en su corte. Su prioridad no eran las conquistas militares. En cambio, se enfocaba en el bienestar de los campesinos que sostenían el imperio con su sudor.

Durante su reinado, redujo drásticamente los impuestos y abolió castigos corporales crueles, creyendo que un pueblo feliz es más fácil de gobernar que uno aterrorizado.

Su política de no interferencia y economía estricta permitió que China se recuperara de décadas de guerras civiles. Por consecuencia, el país acumuló una riqueza en los graneros estatales que no se había visto nunca. Fue una época de paz tan profunda que se decía que las cárceles estaban vacías. Esto era porque nadie sentía la necesidad de delinquir.

Wen de Han nos enseña que el éxito de una nación no se mide por la extensión de sus fronteras. Más bien, se mide por la calidad de vida de sus ciudadanos más humildes.

Su ejemplo de liderazgo ético sigue siendo un referente en la filosofía política oriental. ¿Crees que los líderes actuales podrían aprender algo de la austeridad de este emperador? Déjanos tu opinión abajo.

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