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Venezuela: el estancamiento calculado de las liberaciones y la trampa del tiempo

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Por Albert Fonse ()

Ottawa.- En Venezuela no hay avance real. No se ha liberado ni el 10 por ciento de los presos políticos desde el arresto de Nicolás Maduro. La gran mayoría sigue tras las rejas, mientras el régimen intenta proyectar una imagen de normalización que no existe.

De los pocos que han sido liberados, muchos son extranjeros; casos utilizados para aliviar presiones diplomáticas y ganar oxígeno internacional. Mientras tanto, cientos de venezolanos continúan presos, muchos sin juicio, otros con expedientes fabricados: todos usados como fichas políticas.

El régimen no está cediendo; está ganando tiempo. Se adapta a los nuevos escenarios, reacomoda su estructura interna y se afinca en el poder. La represión no ha terminado; solo se ha vuelto más selectiva y menos visible.

Incluso cuando Donald Trump afirmó que se habían cerrado centros de tortura en Caracas, la realidad en el terreno demuestra que eso no es cierto. Los métodos continúan, los aparatos de inteligencia siguen operando y la persecución política no se ha desmontado. Por eso no se debe subestimar la capacidad camaleónica de la dictadura cubana, que sigue rigiendo entre las sombras el sistema represivo venezolano, asesorando, moldeando y sosteniendo el control del poder.

Diosdado Cabello, el artífice

Ante esta realidad, ya no bastan advertencias ni gestos simbólicos. Se necesita una nueva acción decisiva de los Estados Unidos, esta vez contra el verdadero centro operativo del régimen: Diosdado Cabello, pieza clave del aparato represivo, militar y criminal del chavismo.

El pueblo venezolano debe tomar las calles. Hoy existe un factor distinto al pasado: el respaldo político de la actual administración estadounidense. Ese respaldo reduce el margen de impunidad del régimen y eleva el costo de seguir reprimiendo.

Las dictaduras no caen cuando se adaptan; caen cuando se les corta el tiempo. Venezuela está en ese punto. O se acelera la presión interna y externa, o el régimen terminará consolidándose bajo nuevas formas, con los mismos presos, el mismo miedo y el mismo poder concentrado.Venezuela: el estancamiento calculado de las liberaciones y la trampa del tiempo.

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