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Un pícaro maestro del engaño

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Por Datos Históricos

La Habana.- En 1908, París fue testigo de una historia tan insólita como ingeniosa. Un perro de raza Terranova, que vivía cerca del río Sena, se ganó fama de héroe cuando rescató a un niño que había caído al agua. Los agradecidos padres le ofrecieron una generosa recompensa, incluyendo un suculento filete de carne.

Dos días después, el mismo perro salvó a otro niño en idénticas circunstancias… y volvió a ser recompensado. Luego vino un tercer rescate, y otro más, hasta sumar seis niños “salvados” en un corto período. La ciudad empezó a hablar de él como un verdadero ángel guardián de cuatro patas, aunque también crecía una inquietud: ¿por qué tantos niños caían al Sena en esa misma zona?

Intrigados, algunos vecinos decidieron vigilar de cerca la ribera. Lo que descubrieron les dejó boquiabiertos: el supuesto héroe no solo rescataba a las víctimas… también las creaba. Cuando veía a un niño jugando demasiado cerca del agua, lo empujaba al río para luego lanzarse tras él y realizar un “rescate” perfecto.

El perro había desarrollado un método infalible para garantizarse recompensas, en especial sus preciados filetes. Así, el celebrado como salvador resultó ser un pícaro maestro del engaño… aunque uno con patas y un olfato prodigioso para la carne fresca.

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