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Por Pedro Monreal (El Estado como tal)

La Habana.- El anuncio de Óscar Pérez-Oliva Fraga, viceprimer ministro y titular del Ministerio de Comercio Exterior y la Inversión Extranjera, en entrevista con NBC News sugiere que la medida busca preparar negociaciones con Estados Unidos sobre inversiones estadounidenses en Cuba, más que fomentar la participación económica de emigrados.

No solo se eligió uno de los principales medios norteamericanos para dar la primicia. El orden de los elementos es intencional: “Cuba está abierta a tener una relación comercial fluida con compañías de EE.UU… y también con cubanos residentes en ese país y sus descendientes”.

Al referirse a «grandes inversiones, particularmente en infraestructura», es poco probable que se contemple la participación del emigrado promedio que asistió a las consultas del gobierno cubano. Si bien podrían existir algunas excepciones, estas serían mínimas.

Una posible hipótesis acerca del preanuncio es que busca motivar una negociación con Estados Unidos partiendo de la idea de que, si dicho país debe ajustar sus políticas para favorecer la “participación” de personas emigradas, ¿por qué no ir más allá?

Con una contracción del PIB estimada para 2026 en 7,2% y una caída de 8% en la inversión fija (The Economist Intelligence Unit), la movida con la emigración es una gota en el océano de la crisis estructural. Queda muy lejos de la escala de inversión de los emigrados “consultados”.

Se escuchan exageraciones sobre el alcance de la medida como parte de una supuesta “reforma”. Esa medida no puede ser el componente de un programa de reforma económica en Cuba por la sencilla razón de que no existe oficialmente ese tipo de reforma.

A lo que más se ha llegado oficialmente es a presentar un “Plan de Gobierno” que dista mucho de ser un programa de reforma estructural. Es evidente la preferencia “política” de restringir el sector privado, que ya pudiera haber superado el actual estimado de 13- 15% del PIB.

La oportunidad de que los emigrados inviertan y sean propietarios de negocios en Cuba, conceptos que pueden diferenciarse, sería interpretada de formas diversas conforme a perspectivas políticas e intereses tanto en el contexto interno como externo de Cuba.

Es probable que, a pesar de las medidas, las remesas, especialmente las informales sigan siendo la principal “participación” económica de los emigrados. Pero quizás EE.UU decidiera cambiar el juego y llevarlo a las «ligas mayores» de los inversionistas estadounidenses.

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