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.Por Luis Alberto Ramirez ()

Miami.- Mientras una parte del pueblo cubano continúa creyendo, por cansancio, desinformación o simple supervivencia, en el relato oficial de los daños del llamado “bloqueo”, la realidad vuelve a desmontar ese discurso pieza por pieza. Esta vez no lo hace un opositor ni un “enemigo ideológico”, sino las propias cifras del comercio entre Cuba y Estados Unidos.

Según una publicación reciente de Diario de Cuba (DDC), el Gobierno de Estados Unidos incrementó considerablemente sus envíos de carne de cerdo a la Isla. Entre enero y septiembre de 2025, EE. UU. exportó 33,6 millones de dólares en carne de cerdo a Cuba, duplicando los 16,3 millones vendidos en el mismo período de 2024, de acuerdo con datos del Departamento de Agricultura estadounidense. Números fríos, verificables, que pulverizan el discurso oficial de La Habana sobre un embargo “total” y asfixiante.

La pregunta es inevitable: ¿qué país verdaderamente bloqueado recibe más alimentos del país que supuestamente lo bloquea, de los que es capaz de producir por sí mismo?

La paradoja es aún más cruel cuando se observa la realidad cotidiana. Aunque la presencia de carne de cerdo en las importaciones desde EE. UU. se ha multiplicado, alcanzando cifras que rozan lo astronómico, ese incremento no se refleja en las mesas de los cubanos. Para la mayoría, la carne de cerdo sigue siendo un lujo inalcanzable. En los mercados agropecuarios y en las MIPYMES, la libra ronda los 1.000 pesos, casi la mitad del salario promedio oficial, que se sitúa en 4.100 pesos. Para un jubilado, cuya pensión mínima es muy inferior a esa cifra, simplemente es un sueño.

El problema no es el embargo

Y no siempre fue así. Cuba tuvo productores eficientes de carne de cerdo, incluso destacados a nivel nacional. En Camagüey, uno de ellos fue castigado no por ineficiente, sino por todo lo contrario: producía “demasiado”, estaba por encima de la media. Al régimen se le ocurrió entonces confiscarle los cerdos y la empresa, “socializarla”, dijeron. El resultado fue el habitual: hoy Cuba no produce carne de cerdo de forma significativa.

La tragedia no termina ahí. En 2025 también aumentaron las importaciones desde Estados Unidos de azúcar, un producto del que Cuba fue líder mundial durante décadas. Solo ese año, las compras crecieron en tres millones de dólares, precisamente cuando la zafra azucarera cubana fue la peor en más de un siglo.

El símbolo es demoledor: importar azúcar del mismo país que antes nos la compraba. No hay metáfora más clara del fracaso. Cuba, la azucarera del mundo ha caído tan bajo, que produce más azúcar un trapiche de los tiempos de la colonia, que toda la industria azucarera cubana. ¿quieren un resultado más evidente que, importar azúcar del enemigo que otrora nos compraba? Es como nadar por sesenta y seis años para al final, ahogarse en la playa …

El problema de Cuba no es el embargo. El problema es un modelo que castiga al que produce, destruye la iniciativa, arruina la agricultura y luego culpa a otros por las ruinas que él mismo ha creado. La carne de cerdo y el azúcar no son solo alimentos: son pruebas palpables de una mentira que ya no se sostiene ni con consignas ni con silencio.

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