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Teherán respira tras cinco días de protestas y represión

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Teherán.- Tras cinco días de protestas masivas, Teherán amanece con una normalidad forzada. El tráfico circula y los negocios abren. Las líneas telefónicas se reconectan poco a poco. El apagón de internet, impuesto por el gobierno para sofocar las protestas, empieza a ceder.

La violencia alcanzó su punto álgido el jueves. Hubo manifestaciones en todo el país. Se registraron actos de vandalismo. Bancos y organismos públicos fueron atacados. Según fuentes oficiales, 53 mezquitas fueron incendiadas. Testigos hablan de «zonas de guerra» y «batallas campales» en Teherán.

Las autoridades han intentado borrar rápidamente las huellas de la revuelta. Vehículos destruidos por la tarde desaparecían de las calles por la mañana. Sin embargo, cada noche a las 20:00, los gritos contra el régimen se repetían como un ritual de resistencia.

La presencia militar masiva, desplegada desde el jueves, empezó a reducirse el domingo. El lunes, partidarios del gobierno tomaron las calles en un acto de apoyo orquestado. El líder supremo, Ali Jameneí, celebró estas concentraciones como una «adversión a los políticos estadounidenses».

Las cifras reales de la represión provienen del exterior. La ONG Iran Human Rights eleva a 648 los manifestantes muertos. También alerta sobre la suerte de casi 10.000 detenidos. Dentro de Irán, la información oficial solo menciona bajas entre las fuerzas de seguridad. La calma actual es frágil, un intervalo entre ciclos de tensión.

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