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Rodas está «lista» para vencer a los Delta Force

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Por Yeison Derulo

Cienfuegos.- En Rodas, municipio de Cienfuegos, el régimen volvió a montar su teatro preferido: sacar a cuatro pelagatos comunistas de sus casas para simular que el país está listo para una guerra. Con el rótulo pomposo de “Día Nacional de la Defensa”, la dictadura intenta venderle al mundo una imagen de fortaleza que no resiste ni un análisis superficial. Cuatro consignas, dos uniformes remendados y un par de discursos memorizados no convierten a un pueblo hambriento en una fuerza combativa.

Según la versión oficial, el objetivo era “elevar la preparación de las estructuras de dirección y mando”. Traducido al idioma del cubano de a pie: reunir a los mismos cuadros quemados de siempre, repetir las mismas muelas de siempre y llenar un parte informativo para justificar combustible, meriendas y fotos. Hablan de ejercicios prácticos, de grupos de apoyo a la movilización y de capacitación de registros militares, como si el principal problema del país fuera la falta de papeles y no la falta de comida, medicamentos y electricidad.

Roxana Quesada Curbelo, miembro del Consejo de Defensa Municipal, dice que todo esto sirve para evaluar la “disposición combativa” de las zonas de defensa. Uno se imagina esa disposición cuando no hay transporte, no hay botas, no hay armas modernas y la mitad de los jóvenes sueña con largarse del país.

Anthony Fonseca, un muchacho del municipio, repite el libreto aprendido: que si el contexto internacional es complicado, que si la preparación militar es indispensable. El problema es que ni él mismo se cree ese cuento cuando llega a su casa y no hay qué comer.

Todo es un ridículo

También “comprobaron” el sistema de comunicaciones, la radio y hasta la colombofilia, como si estuviéramos en 1962. Hicieron ejercicios de tiro para las Brigadas de Producción y Defensa, esas mismas brigadas que no producen nada y no defienden a nadie. Todo muy marcial en el papel, muy heroico en la nota oficial, pero absolutamente ridículo en la práctica. Estados Unidos, mientras tanto, se ríe de este circo, porque sabe que no hay ejército del hambre que aguante un encontronazo real.

La dictadura insiste en la Guerra de Todo el Pueblo, en la soberanía y en el enemigo externo, pero la verdad es otra: con cuatro soldados norteamericanos que aterricen en Rodas, más de uno de esos comunistas se pone de rodillas sin disparar un tiro. Nadie defiende un sistema que lo ha llevado a la miseria.

Todo esto no es defensa nacional, es propaganda barata para consumo interno. Un país destruido no se salva con simulacros; se salva quitando del medio a quienes lo destruyeron.

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