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¿»Resistencia heroica» o colapso instantáneo? El desmontaje de la epopeya castrista

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Por Albert Fonse ()

Ottawa.- La dictadura cubana intenta fabricar una epopeya donde solo hubo un ridículo operativo. Sus medios hablan de resistencia, de heroísmo, como si repetir palabras grandes pudiera cambiar una realidad. El objetivo es el de siempre: inflar el pecho hacia dentro para que el miedo no se les escape de las manos.

Conviene empezar por lo elemental. La operación fue de extracción, no de eliminación. No se fue a borrar nada del mapa ni a arrasar posiciones. Si la misión hubiese sido de eliminación, con drones, aviación y fuego de precisión, la historia habría durado lo que tarda un café en enfriarse. Aquí se entró con freno puesto y aun así el resultado fue demoledor.

La dificultad de la operación era todavía mayor por una razón incómoda para la propaganda: los americanos tenían que evitar que los propios guardias cubanos mataran a Maduro en medio del caos. Ese factor obliga a precisión, velocidad y control extremo. Ni siquiera así hubo margen de reacción. A Maduro no le dio tiempo ni a cerrar la puerta. Cuando entendieron lo que estaba pasando, ya estaban mandando saludos a San Pedro.

La incursión ocurrió en territorio enemigo, supuestamente alertado, preparado y esperando el golpe, aun así el desenlace roza la comedia: de más de 150 aeronaves, solo una recibió impactos, una. Disparar a todo lo que se mueve y apenas rozar un helicóptero no es defensa, es desesperación con municiones.

El balance humano termina de desnudar el chiste. Se habla de más de 100 bajas, entre ellas 32 cubanos. En un combate real de este tipo lo normal es que haya muchos más heridos que muertos. Aquí ocurrió lo contrario. Fueron barridos. No hubo tiempo para evacuar, reagrupar ni responder. Eso no es intercambio de fuego, eso es colapso instantáneo.

Un sistema de seguridad serio no se derrumba mientras la gente duerme. No pierde comunicaciones, no queda ciego y no permite que el objetivo principal quede expuesto en minutos. La existencia de sorpresa, infiltración o traición no salva el sistema, lo hunde. Un sistema que depende de que nada falle no es sistema, es decorado de cartón.

Los estadounidenses fueron a comerse un dulce, y encima con órdenes de no usar todo el menú.

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