Una vieja con colorete

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Por Yanetsy Pino ()

Atlanta.- Tengo una tía paterna que se pasaba la vida arreglándose y maquillándose y a ciencia cierta nadie podía saber exactamente su edad porque ella no lo decía. Solo mi madre, tan adicta a los números, sabía con exactitud sus años porque memorizó su fecha de nacimiento.

Una vez mi tía se puso brava conmigo porque me metí de intrusa a cuestionarle por qué se maquillaba tanto en medio de ese tórrido sol cubano, si al final todos sabíamos que era una vieja con colorete.

Se me fue la mano y después le pedí perdón. Ahora recuerdo la anécdota con esto de las medidas que anunció Limonardo para reformar la economía, que serán aprobadas hoy por todos los comités y asambleas posibles…

Toda una mentira, como el maquillaje de mi tía. ¿Cuál es la economía que reformarán si no hay economía?

Más que buscar «desarrollo económico» a largo plazo, reuniéndose con Pepe El Globero y Noséquiénmás que dicen ser economistas independientes, la convocatoria más bien quiere reformar las reglas del juego. Y en sentido general la veo como un plan de control de daños urgente. Están en medio de dos fuegos cruzados:

El interno: Las protestas callejeras (el «cacerolazo» y la basura quemada) ya no son eventos aislados de un día; reflejan un hartazgo por el colapso de la calidad de vida. Necesitan venderle una esperanza de cambio a la población.

El externo: Con el bloqueo energético casi total por parte de EE. UU. desde enero y la amenaza de intervención en el aire, abrir la economía es el único salvavidas que les queda para intentar que Washington baje la presión o para atraer inversión de otros bloques desesperadamente.

En resumen, en mi opinión no hay un tejido económico que reformar.

Lo que están intentando es liberalizar a la fuerza los pocos sectores que pueden reactivarse rápido (agricultura, comercio, turismo) para que la pobreza estructural y el hambre no sigan implosionando al propio régimen.

Una vieja con colorete. Es todo.

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