Por El Estado como tal
La Habana.- El reporte de prensa de la reunión del Consejo de Ministros de Cuba parece indicar que el nebuloso término “proyecciones del gobierno” ha reemplazado definitivamente al de “programa”. ¿Será un reconocimiento a regañadientes de que no hay un programa económico viable?
Tratando de desenmarañar la jerga oficial, para “corregir distorsiones” habría que diferenciar dos dimensiones: reemplazar la manera en que se produce hoy el “ajuste” macroeconómico y eliminar los obstáculos para un crecimiento promedio sostenido del PIB de cuatro a cinco por ciento.
La debilidad de la dinámica de la inversión y del consumo de hogares, combinada con un saldo negativo de exportaciones netas, “ajusta” la economía “hacia abajo”, reduciendo y deprimiendo el Producto Interno Bruto.
El aumento del otro factor macro de crecimiento (consumo de gobierno) no ha logrado compensar la falla de los otros factores y el alto nivel proyectado del déficit fiscal (equivalente a 18,5 por ciento del PIB) pone un tope a la utilización de ese factor.
De hecho, afirmar oficialmente que existe un objetivo de estabilización macroeconómica y a la vez planificar un déficit fiscal equivalente a 18,5 por ciento del PIB representa una flagrante contradicción conceptual y un atascadero práctico.

Ese enorme déficit fiscal que genera liquidez sin respaldo causa un “ajuste” de precios “hacia arriba” que coexiste con el “ajuste” del PIB “hacia abajo” resultante de la debilidad de factores cruciales del crecimiento.
La única herramienta macroeconómica de “ajuste” que el gobierno puede manejar en el corto plazo con relativa efectividad es la restricción del salario y las pensiones, lo que ha resultado en una brutal compresión de la “remuneración de trabajadores” como por ciento del PIB.
A largo plazo, eliminar restricciones al crecimiento necesitaría el funcionamiento adecuado del “cálculo económico” (proceso para arribar a la combinación más efectiva de recursos a nivel de la economía) mediante la renuncia a la planificación centralizada.
No es posible identificar en el reporte de la reunión del Consejo de Ministros de Cuba un programa concreto (objetivos, indicadores, plazos y recursos) para modificar la dinámica de los principales factores macro ni para reemplazar la planificación centralizada.




