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¿Por qué Rubio apostó por Raúl Guillermo Rodríguez Castro?

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Por Albert Fonse ()

Vancouver.- Me he pasado la noche pensando por qué El Cangrejo y no otro. Mientras más lo analizo, más sentido estratégico tiene. La jugada maestra de Marco Rubio es evidente: no había otra figura en Cuba mejor posicionada para negociar una transición. El hombre que filtra con quién habla Raúl Castro, el verdadero centro de poder en la isla, no es un ministro visible ni un burócrata de protocolo. Es su nieto.

Negociar con Miguel Díaz Canel sería teatro. Negociar con cuadros intermedios sería perder el tiempo. Si alguien quiere hablar con el núcleo real del poder, tiene que pasar por quien controla el acceso. Ese filtro tiene nombre y apellido.

Todo el mundo entiende que habría sido mucho más difícil negociar con Alejandro Castro. Su formación, su carga ideológica y su visión de seguridad del Estado lo convierten en un actor mucho más rígido. Es un perfil doctrinal, estructurado, moldeado en la lógica clásica del aparato. Con él, cualquier transición sería más lenta, más ideológica y probablemente más defensiva.

El Cangrejo es distinto. Es joven. Le gusta el buen vivir, la farándula, el confort, el movimiento. No carga con el mismo peso simbólico del legado histórico que su tío. No parece obsesionado con la narrativa épica de la revolución eterna. Está más cerca del pragmatismo que del dogma.

El mejor movimiento

Además, ha acumulado enemigos dentro de la propia cúpula del PCC. Su carácter, su estilo, conflictos por propiedades y disputas internas lo han puesto en la mira de más de uno. No solo ha generado resentimiento entre ciudadanos comunes. También dentro del círculo de poder hay quienes esperan el momento adecuado para ajustar cuentas.

Aquí aparece el punto decisivo: su abuelo tiene 94 años. El factor biológico no es ideología, es realidad. Cuando Raúl falte, el equilibrio interno cambiará. Las lealtades se reacomodan rápido cuando desaparece la figura que concentra autoridad histórica. En ese escenario, la protección que hoy lo rodea puede evaporarse.

Si hay alguien que necesita una transición pactada que le garantice blindaje, estabilidad económica y salida asegurada si la necesita, es El. Una transición le permite convertir influencia heredada en seguridad estructural. Le permite transformarse antes de quedar expuesto.

Sin transición, su futuro depende de una lucha interna incierta. Con transición, puede diseñar su propio aterrizaje.

En política de poder, las decisiones no siempre se toman por convicción ideológica. Muchas veces se toman por instinto de supervivencia. Cuando el reloj corre, los cálculos se vuelven más fríos.

Si alguien puede hablarle primero a Raúl, es él. Si alguien puede convencerlo, también es él: su nieto favorito, su tocayo de nombre, su guardaespaldas, el hombre que controla el acceso y la intimidad del poder real.

Rubio hizo el mejor movimiento

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