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Por Eduardo Díaz Delgado ()

Madrid.- Era demasiado pedirle a una “revolucionaria” que habla de resistencia desde el primer mundo, después de decidir que ya había resistido demasiado. Es hipócrita, es cínica y tiene tremenda cara de bate. Pero, una vez más, vamos a desmontar la biomasa (mierda) que está soltando.

«Make Cuba Great Again» es, probablemente, el mejor eslogan que puede usar alguien que quiera una Cuba mejor y que ese cambio llegue rápido. Usar la tipografía y el diseño de MAGA es funcional. No apoyarse en algo ya conocido, que conecta de inmediato con la gente y que además tiene sentido con la Cuba actual, sería —eso sí— estúpido.

Todo el mundo sabe lo que es MAGA. Habla de hacer un país grande otra vez, invocando épocas más prósperas. La diferencia fundamental es que CUBA ES UN PAÍS DESTROZADO, no por Donald J. Trump, sino por la mala gestión de la revolución, que nacionalizó la economía completa de un país y la quebró. No hay un solo negocio de los que pasaron a manos del Estado socialista cubano que haya funcionado mejor después de la revolución. Eso es responsabilidad nacional, 100%.

Fidel y su revolución provocaron una confrontación con los EE.UU. que hoy usan como excusa para disfrazar su fracaso en desarrollar el país. Esa confrontación es parte de su legado, y si decidieron que el costo era asumible, entonces tienen que cargar con el peso de sus consecuencias.

La Revolución del 59 era para llevar a Cuba a ser grande, porque tenía potencial real para eso. Una economía que pudo rozar el top 20 mundial y entrar ocasionalmente en ese grupo, y que hoy está donde está, solo puede explicarse desde el fracaso.

La revolución es una mentira

La falta total de funcionalidad y el deterioro progresivo de todas las estructuras cubanas y de todos sus servicios no se explican por un bloqueo económico parcial que existe desde hace unos pocos días. Antes era un embargo, y si no entiendes la diferencia entre esas dos cosas, no sé si estás en edad de tener un teléfono en la mano. Ve a ver muñequitos.

Todo cubano adulto debería entender que lo que se vive hoy en Cuba no es ni remotamente normal, ni cercano a lo que el país podría ser. Y alguien que vive en el primer mundo, por encima de esa normalidad, debería notar con facilidad qué es lo que no funciona en Cuba.

Hablar de hacer a Cuba grande de nuevo podría haber estado en portugués, en letra corrida, en un pullover en vez de en una gorra roja tipo Trump. El mensaje los deja igual de mal parados. Cada día es más fácil afirmar que a Cuba le irá mejor sin ustedes, los revolucionarios. Bajan la varilla por segundo.

Hacer a Cuba grande va de prosperidad, no de suicidio colectivo defendiendo una mentira. LA REVOLUCIÓN ES MENTIRA, igual que Fidel. Llegó prometiendo mejorar Cuba, única y exclusivamente para eso. Tenía que arreglar muchas cosas, y hoy todas están peor.

El giro equivocado

La revolución no era para sacrificarse por capricho, ni para vivir fajados contra un “imperio”, ni para ninguna de esas sandeces. Era para llevar agua, corriente, oportunidades y futuro a las zonas menos favorecidas. Las ciudades tenían buena vida y el campo era más discreto. La Revolución llevó precariedad a todos lados. Funcionó al revés. Giramos para el lado equivocado y se destrozó todo. Todos pobres. Sin futuro. En todas partes. Más atrasados que hace 67 años.

Mira lo que decía Fidel Castro cuando triunfó la Revolución:
«¿Cómo vamos a decir: ‘esta es nuestra patria’, si de la patria no tenemos nada? ‘Mi patria’, pero mi patria no me da nada, mi patria no me sostiene, en mi patria me muero de hambre. ¡Eso no es patria! Será patria para unos cuantos, pero no será patria para el pueblo. Patria no solo quiere decir un lugar donde uno pueda gritar, hablar y caminar sin que lo maten; patria es un lugar donde se puede vivir, patria es un lugar donde se puede trabajar y ganar el sustento honradamente y, además, ganar lo que es justo que se gane por su trabajo. Patria es el lugar donde no se explota al ciudadano, porque si explotan al ciudadano, si le quitan lo que le pertenece, si le roban lo que tiene, no es patria.»

Ustedes no defienden la patria. Ustedes defienden una promesa que se volvió pesadilla.

Querer asociar esto a una intervención militar es síntoma de miedo, nada más. Si la gente apoya el mensaje que ustedes temen, si apoyan un cambio al que ustedes se resisten, los que sobran son ustedes. Los que sobran en el poder son los que no tienen nada que ofrecerle a Cuba que no sea precariedad, y no soportan la idea de que Cuba los va a superar… y que sin ustedes será grande nuevamente.

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