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Por Eduardo González Rodríguez ()

Santa Clara.- No recuerdo exactamente quién fue el que dijo: «para darle un buen consejo a un individuo, tienes que brindarle diez más de cómo llevarlo a cabo». No sé ahora si fue un psicólogo, un filósofo, o un escritor. Pero sí me acuerdo de que fue Tagore el que escribió «cuando te vaya mal, vuelve al origen. Comienza desde el principio.»

Podría sumar también lo que decía el indio Cherokee Sequoyah: «Si quieres estar al frente de los hombres, tienes que ser un gran guerrero. Pero si quieres mantenerlos unidos, tienes que ser un gran ejemplo».

Y hablo de estas cosas por no perderme en la complejidad que significaría el solo intento de hallarle los pies, o la cabeza, a cada una de las malas noticias que nos han soltado de un día para otro. Porque, no tengo dudas, son muy malas noticias. Es algo así como decirle a un enfermo en fase terminal que tendrá que esforzarse un poco más y fabricar su propio oxígeno porque el que había ya no alcanza.

Sé que en el potrero de las redes, todo se reduce al simple «si no estás conmigo estás contra mí», cosa esta que funciona de manera excelente para silenciar argumentos y borrar memorias y que ha sido utilizada en todos los tiempos para clasificar de urgencia, en un bando o en otro, la voluntad, el valor y el compromiso de la gente.

Ahora les digo una verdad tan grande como la incertidumbre en que vivimos desde la Tarea Ordenamiento: el hombre de a pie no quiere guerra, pero tampoco quiere hambre. Y está demostrado por la historia que, llegado el caso, más que el compromiso o el valor, es el hambre la que a veces le pone a cualquier hombre una escopeta entre las manos.

Por eso creo oportuno decir que es urgente dar más de quince tutoriales de cómo un municipio puede producir la comida que se comerá a partir de este momento, porque estamos hablando de municipios desfavorecidos por los cortes eléctricos, sin infraestructura creada, sin una base legislativa que incentive la producción -a casi todo el mundo le da más negocio comprar y revender-, sin estudios serios de factibilidad que son el resultado de una estructura vertical de ordeno y mando, con tierras abandonadas a su suerte y con una burocracia rápida para las reuniones pero lenta para las iniciativas.

Crear todo eso tomará meses (para no hablar de años) porque la tradición agrícola nacional tiene la espina dorsal hecha pedazos.

Y si noy tutoriales, por lo menos que haya ejemplos. En las crisis de verdad, los que mandan deben ser los primeros que pongan la carne en el brasero.

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