PAROLE


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Por Carlos Carballido ()
Dallas (EEUU).- En este minuto, Jaimito pudo estar del otro lado del charco pero prefirió, antes de ese salto, despedirse de los suyos.
Muchos cubanos han pasado por lo mismo, pero pocos saben y entienden el gran peso emocional que ese antepenúltimo adiós representa para quien emigra.
Hoy no es como ayer, lo sé. Los de ayer ni trapos teníamos para repartir y los pocos que nos quedaban había que entregarlos al gobierno a cambio de la salida. Pero la esencia es la misma: el alma no llega a curarse con el paso del tiempo, a pesar que hoy la familia, al menos, no te da la espalda o te niegan la palabra como a mi generación.
Hay personas que tienen buen corazón y recuerdan que los que atrás quedan necesitan hasta un alfiler o un pedazo de lata para encender carbón. Y prefieren compartirlo aunque eso represente un par de dólares que podrían necesitar más adelante.
Cuba se cae a pedazos. Escapar es la única salvación. Antes poniamos la vida en juego. Hoy solo los sentimientos de dejar atrás familia y amigos.
De cualquier forma, nada ha sido tan fácil para una nacionalidad cada día más degenerada y paupérrima.
Jaimito tuvo suerte. No creo que lo abandone una vez del otro lado.
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