
Pan y circo por varios días
Por Oscar Durán
Dentro de tantas desgracias, el cubano vivió unos días felices con el morbo del juego entre Estados Unidos y Cuba. El encuentro paralizó este domingo a todo un país, pero desde la parte baja del primer inning, todo se vino abajo y los norteamericanos nos masacraron catorce carreras por dos.
El régimen puso pantallas gigantes en casi toda la isla para que los fanáticos fueran a ver el partido. No hubo apagón este domingo. La dictadura había entretenido a un pueblo con esta semifinal. Miguel Díaz Canel dijo que, más allá del resultado, la nave antillana ya era ganadora. Nos olvidamos, por varios días, que la pelota cubana es un desastre. Y el país, también.
Ya aterrizamos de nuevo en la realidad. Llegamos a estas instancias por obra y gracia del Espíritu Santo y de la cascarilla. Los “Yumas” nos demostraron que los milagros tienen límites y ya habíamos tenido muchos milagros en Asia.
Le ganamos a Panamá, Taipei de China y Australia. Con eso bastó para desatar la furia y la baba de “somos teamasere”. Es un cuarto lugar engañoso. Por delante de Cuba hay mejores novenas como Puerto Rico, República Dominicana, Venezuela, Corea del Sur y Holanda.

Dentro de unas horas, el régimen Castrista recibirá a varios de esos peloteros como héroes. Justificarán la derrota con la presión recibida por parte del exilio. Posiblemente, Gerardo Hernández les regale unas regaderas a cada uno. Después de eso, todos volveremos a la luchita diaria: apagones, escasez de todo, la libra de arroz a 180 pesos, los robos a toda hora y mucha propaganda por Cubavisión para votar el próximo domingo por los incapaces Diputados.
Es lo que toca, cubanos. Por lo menos tuvimos alegría por unos días. Buena falta nos hacía.



















