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Odaenathus de Palmira, el señor de la guerra que desafió a Persia

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Mientras el Imperio Romano se desmoronaba bajo la presión de las invasiones persas, un hombre surgió de las arenas de Palmira para salvar el honor de Occidente. Odaenathus no era un general romano de carrera, sino un príncipe local que entendió que, si Roma no podía proteger la frontera, él mismo tendría que hacerlo.

Con un ejército de arqueros del desierto y caballería pesada, infligió derrotas humillantes a los persas, recuperando territorios que parecían perdidos para siempre.

Odaenathus se convirtió en el verdadero guardán del Este, gobernando con una autonomía que despertaba tanto agradecimiento como sospecha en Roma. Su ascenso fue meteórico y su poder era tal que se le concedieron títulos que casi lo igualaban al emperador.

Sin embargo, en la cima de su gloria, una conspiración familiar terminó con su vida de forma abrupta, dejando un vacío de poder que su famosa esposa, Zenobia, intentaría llenar de una manera aún más ambiciosa.

Su asesinato cambió el rumbo de la historia, transformando a Palmira de una aliada protectora en una rival rebelde.

Odaenathus fue el salvador que Roma olvidó demasiado rápido, un guerrero que demostró que el destino de los imperios a veces depende de hombres en las periferias. ¿Conocías la historia del esposo de la gran Zenobia?

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