Newsletter Subscribe
Enter your email address below and subscribe to our newsletter

Por Joel Fonte ()
La Habana.- Escuchar a este ‘simio asalariado’ con ínfulas de intelectual castrista, devenido en el vocero de moda de la dictadura, me trajo al recuerdo a uno de los filósofos de mi juventud, uno de los paradigmas de los nobles sentimientos, de la inocencia que nos gobierna en nuestra vida más temprana: Camus.
Un 4 de enero de 1960, en un accidente de tránsito en una región francesa, murió Albert Camus, el argelino que, con solo 44 años, en 1957, ganó el Premio Nobel de Literatura. Fue el segundo escritor más joven de la historia en recibirlo.
A este exponente de la corriente existencialista —aunque él mismo no se reconocía como tal— le debe la humanidad grandes ideas, sobre todo aquel humanismo que él llamaba ‘absurdo’, y que lo enfrentó con su anterior amigo, el francés de la intelectualidad marxista y referente del comunismo: Jean-Paul Sartre.
A ambos los enemistó la visión de este último que, a tono con las ideas de Marx, justificaba el empleo de la violencia, a través de la lucha de clases, para el logro de la justicia. Esa justicia que el comunismo vende como el paraíso en la tierra, y que para la clarividencia de Camus era una urgencia imposible; primero, porque en su perspectiva siempre existirán dosis de opresión en el mundo, ya que es imposible vivir en estado de completa paz, y luego porque, como escribí al comienzo, nada justificaba para Camus el sacrificio de una vida humana.
Así, el autor de ese ensayo monumental que es El hombre rebelde, a pesar de un pasado en que coqueteó filosóficamente con ideas comunistas —las que rechazó luego radicalmente—, se desligó de ellas por considerar que esa utopía ilusoria era contraria a la naturaleza humana…
¡Cuán distante la grandeza de hombres así, de esos enormes genios que han sembrado con sus ideas el camino de la humanidad, de estos otros, retorcidos ‘gatillos de fusil’ del castrismo, prestos a vender su alma por las migajas que aquellos otros monstruos, los amos del Poder, les arrojan…!
Basta de tolerar injusticias. No más temor. No más dictadura en Cuba.