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Por Dr. Alexander Figueredo Izaguirre
Houston, Texas.- ¿Sabías que en el hospital de Veguitas, Granma, a un anciano de 91 años lo mandaron a su casa a hervir agua para poder aplicarle una penicilina benzatínica? Sí, como lo oyes: sin agua para inyección, sin insumos, sin vergüenza.
¿Y sabes qué es peor? ¡Había agua inyectable en el almacén! La comisión investigadora lo confirmó.
El viejo fue víctima de una mezcla letal: incompetencia, desidia y un sistema que entrena a los médicos más para la sumisión que para la ética. Esto es delito de lesa humanidad, no un simple error.
Ahora, intentan hacer justicia a medias: separación definitiva para dos médicos y una enfermera. Pero ¿y el sistema podrido que permite esto? ¿Y los directivos que sabían del desabastecimiento mientras escondían recursos?
Hoy denuncio este caso porque nadie merece ser tratado como un animal, mucho menos en un país que se jacta de ser «potencia médica».
El régimen cubano ha convertido a nuestros profesionales en verdugos sin quererlo, y al pueblo en conejillos de indias. Basta ya de encubrir estas barbaridades.
¡Justicia para este señor y para todos los cubanos víctimas de este sistema asesino!